Este era el segundo reinado de Cervantes, quien había reconquistado la corona perdida el 6 de marzo de 1976 ante Wilfredo Benítez luego de ganarle por nocaut técnico en el quinto asalto al argentino Carlos María Giménez, el 25 de junio de 1977 en la plaza de toros de Maracaibo.
Pryor llegó a este combate promovido por la empresa Muhammad Alí Professional Sports Inc., con 24 años y con un récord profesional de 24 peleas ganadas, 22 de ellas por la vía del nocaut. El norteamericano había dejado la categoría ligero cansado de no recibir la oportunidad de aspirar por el título mundial.
A pesar de que Pambelé no llegó en las mejores condiciones a este combate, ya que su vida desenfrenada empezaba a pasarle factura, en su campamento nadie dudaba de su victoria ante un boxeador hasta ese entonces desconocido.

Pero en el ring, la historia fue diferente. Allí se vio a un Aaron Pryor desafiante, que desde el primer campanazo salió a buscar a Pambelé en su propia esquina con la intención de acabar rápido la pelea.
Pryor sabía que Pambelé no iba a ser capaz de aguantar su ritmo de pelea. Lo consideraba un boxeador viejo y acabado.
Pambelé, obviamente, se vio sorprendido por la fogosidad de Pryor, quien intentó acorralar al colombiano para tratar de conectar la mayor cantidad de golpes en su humanidad.
Pryor, de la lona al nocaut
Pero, en medio del asedio de Pryor, Pambelé logró sacar una derecha sin mucha potencia que mandó a la lona a su oponente. Pryor se levantó rápidamente y dio muestras de que el golpe no le había causado ningún daño. Tanto así que después del conteo de protección se le volvió a ir encima a Pambelé hasta el final del asalto.
La pelea siguió desarrollándose y cada vez la superioridad de Pryor era más evidente. Pambelé se notaba disminuido, sin fuerzas, y desde el tercer asalto se veía incómodo por una herida en su párpado derecho, de la cual emanaba mucha sangre. El final se veía venir.
Así ocurrió en el cuarto asalto. Pryor lanzó un ataque devastador que Pambelé no pudo resistir. El colombiano cayó de rodillas en la lona, sin ninguna reacción, más allá de los movimientos de cabeza que hacía para tratar de sacudirse de los golpes que había recibido.

Pambelé no pudo ponerse de pie y vio cómo su título se le iba de las manos para siempre. El árbitro Larry Rozadilla decretó el nocaut técnico en el 1:13 minutos del cuarto round.
Fue el final de una leyenda y el nacimiento de otra, porque Pryor, apodado ‘El Halcón’, se convirtió en un sólido campeón. El punto máximo de su carrera fue cuando le ganó por nocaut, en dos ocasiones, al nicaragüense Alexis Argüello.
Pryor, quien se retiró en 1990 con un récord de 39 victorias, una derrota y 35 nocauts, falleció el 8 de octubre de 2016, pocos días antes de cumplir 61 años, en su natal Cincinnati, víctima de complicaciones cardíacas, derivadas de su adicción a las drogas.
Realizó 11 defensas exitosas de su título y su única derrota la sufrió en 1987 ante Bobby Joe Young (nocaut en el séptimo asalto), luego de su retiro de dos años.
En 2001, Pryor fue inducido al Salón de la Fama del Boxeo en Canastota (Nueva York), tres años después del ingreso de Pambelé.
La obsesión por Pambelé
Pambelé se convirtió en una obsesión para Aaron Pryor. Así lo describió en una gran crónica, antes de la pelea, Fabio Poveda Márquez.
El periodista tuvo la posibilidad de entrevistarlo después de un entrenamiento y vio, con asombro, cómo en el gimnasio había fotos de Pambelé por todas partes: en los espejos, la pera y el saco.
Pryor le explicó a Fabio que la razón de tener tantas fotos de Pambelé en el gimnasio era que no quería apartarlo de su mente, quería verlo siempre.
Después de perder con Pryor, Pambelé realizó cinco peleas más, pero se retiró definitivamente en 1983 luego de caer ante Danny Sánchez, en Miami. Para la época ya estaba inmerso en el mundo de las drogas.

Pambelé siempre reconoció que a la pelea con Pryor no llegó en buenas condiciones. Calificó al norteamericano como un buen peleador y rápido, pero cree que se haber tenido una buena preparación el resultado del combate hubiera sido diferente.
La de Pryor fue apenas la segunda derrota de Pambelé en 20 peleas mundialistas. En total, realizó 16 defensas, 9 de ellas en su primer reinado y 7 en el segundo.













