Al menos ocho policías y otras tres personas resultaron heridas este sábado por la explosión de un vehículo bomba -seguida de otras detonaciones- cerca del comando de la Policía del Departamento de Norte de Santander, en la ciudad colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela.
Los heridos son “ocho policías y tres particulares”, dijo a el secretario de Seguridad Ciudadana de Norte de Santander, George Quintero, sobre este ataque perpetrado de madrugada contra el comando policial, situado en el barrio Tasajero, muy cerca de viviendas y locales comerciales que sufrieron daños materiales por la explosión.
La zona donde se produjo el atentado está cerca del mercado público Cenabastos, punto al que llegan de madrugada camiones cargados con productos del campo, y por esa razón el vehículo que transportaba los explosivos no llamó la atención de las autoridades.
Después de esta detonación, fueron lanzados varios artefactos explosivos en el mismo sector y una de las personas que resultó herida es una mujer que vendía café en un puesto callejero.
La congresista Diana Riveros, representante a la Cámara por Norte de Santander, lamentó el ataque, que fue perpetrado en un fin de semana en el que la ciudad fronteriza está de fiesta por las Ferias de Cúcuta.
“Hoy Cúcuta debía ser noticia por la alegría de sus ferias, no por explosiones, disparos y terror. Me duele profundamente ver a nuestro departamento seguir sufriendo las consecuencias de la violencia. Acompaño a los policías heridos y a cada familia que hoy vive momentos de angustia”, escribió Riveros en X.
Este atentado se produce a una semana de la investidura del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, quien ha prometido mano dura contra los violentos.
“Condeno con absoluta firmeza el cobarde atentado terrorista perpetrado en Cúcuta contra nuestra Policía Nacional. Mi solidaridad con los uniformados heridos, sus familias y con todos los ciudadanos que hoy viven momentos de angustia”, manifestó De la Espriella en X.
El presidente electo, que asumirá el cargo el 7 de agosto en Cali, en el suroeste del país, añadió: “El terrorismo no intimidará a Colombia ni doblegará la voluntad de los colombianos de vivir en paz y con seguridad. Los responsables deberán ser identificados, capturados y llevados ante la justicia con todo el peso de la ley”.
El ministro de Defensa designado por De la Espriella para su Gobierno, el general retirado Jorge Eduardo Mora, oriundo de Cúcuta, también rechazó “con absoluta contundencia el atentado terrorista” en su ciudad.
“Los violentos deben tener claro que no lograrán sembrar miedo ni doblegar la institucionalidad. Colombia necesita unidad y firmeza para enfrentar a quienes atentan contra la vida, la seguridad y la tranquilidad de los ciudadanos. Reafirmo mi compromiso de trabajar por una Fuerza Pública fortalecida y por un país donde la violencia no tenga la última palabra”, expresó en X.
Hace solo tres días, dos policías resultaron heridos en una emboscada contra la caravana en la que se movilizaba el coronel Jorge Andrés Bernal, cerca del pueblo de El Zulia, a solo 20 minutos de Cúcuta.
En Norte de Santander, y en especial en la convulsa región del Catatumbo, operan distintos grupos armados ilegales, entre ellos la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el frente 33 de las disidencias de las FARC.














