Lo que para muchos es un residuo que termina contaminando los mares del Caribe, para el departamento del Atlántico se está convirtiendo en su principal insumo de innovación. Interaseo ha puesto en marcha un modelo de economía circular: la fabricación de escobas y cepillos ecológicos creados a partir de plástico reciclado.
Esta iniciativa cobra especial relevancia al demostrar que los residuos pueden convertirse en oportunidades reales para el desarrollo sostenible. Acciones que concientizan sobre la importancia de reducir, reutilizar y reciclar, y donde este proyecto es un ejemplo tangible de cómo la innovación y la economía circular pueden transformar problemáticas ambientales en soluciones con impacto social y económico.
No se trata de un simple ensamblaje. El proyecto liderado por la compañía destaca por un riguroso proceso técnico que parece sacado de una planta de alta tecnología. Las botellas son intervenidas desde su base, deshilachadas en fibras delgadas y sometidas a un choque térmico de 240 grados Celsius durante 30 minutos. El resultado: una fibra con una resistencia superior a la del plástico virgen, diseñada para soportar el rudo trabajo de barrido en las calles del departamento.
«Esta iniciativa no es solo un producto, es un símbolo de cambio. Impactamos el pilar ambiental al evitar que el plástico llegue a nuestros vertederos, el social al integrar a la comunidad, y el económico al crear un negocio verde con futuro«, explica Luis Moisés Gómez, Gerente Regional Atlántico de Interaseo.
El proyecto no solo busca limpiar el entorno, sino transformar la economía local. Al reutilizar el plástico que la misma comunidad genera, se cierra un ciclo donde el ciudadano ve, de manera tangible, cómo su reciclaje se convierte en la herramienta que mantiene limpia su ciudad.
El mensaje es claro: la basura solo es basura si no se tiene la tecnología y la voluntad de transformarla.














