
Los ojos de casi toda la Nación se encuentran en la decisión que deberá tomar el gobierno estadounidense este lunes 15 de septiembre y tendría duras implicaciones en materia financiera, turística y de acompañamiento en la erradicación de cultivos ilícitos en diferentes zonas de la geografía colombiana.
Desde Estados Unidos han llegado voces que ratificarían la descertificación para Colombia, en un hecho que sin dudas marcaría el derrotero para la recta final del mandato de Gustavo Petro, pues la descertificación a un país o una condicionada por su lucha antidrogas, va más allá de la decisión tomada por el gobierno de Estados Unidos. Lo complicado es que esa medida trae consecuencias que se sienten en diversos sectores.
La decisión, que toma Donald Trump, debe ser informada por parte del mandatario al congreso de ese país luego de analizar cómo ha sido la cooperación en la lucha contra el narcotráfico en los últimos tiempos. Esa determinación llega cuando se considera que una Nación no ha hecho lo suficiente para combatir los cultivos de drogas, por lo que impone sanciones y la suspensión de ayudas para diversos programas de lucha contra el narcotráfico que van más allá de la asistencia militar o de cooperación en seguridad. De hecho, algunos desembolsos de recursos que se dan para otros programas sociales también se disminuyen o se frenan con una descertificación.
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En 2025, los informes que se han conocido en materia de cultivos ilícitos, por ejemplo, superan a los esperados y desde la presidencia de Estados Unidos se pensaría en tomar esa drástica determinación. Para el gabinete norteamericano, los reportes que llegan desde Colombia no los convencen, puesto que se habla de más de 264.000 hectáreas de cultivos de coca en diversas regiones del país.
Ese panorama también está enmarcado en las tensiones políticas que se afrontan dentro del país desde hace un tiempo y que no ayudan a la imagen del Gobierno Nacional.
La descertificación o certificación condicionada suele traer consigo una reducción de la cooperación bilateral en temas de operaciones antidroga y de inteligencia, a la vez que genera un duro impacto en las mayores dificultades que habría para acceder a créditos, así como posibles sanciones financieras, que podrían estar cercanas a un 50 % de recorte en los presupuestos.
El otro totazo que afrontaría Colombia en materia económica vendría para el turismo, puesto que los fallos que ve el gobierno Trump en materia de lucha contra el narcotráfico también afectaría ese sector, ya que desde Estados Unidos se hacen recomendaciones a los viajeros de esa nacionalidad (y de muchas otras con altos poderes adquisitivos) para que aplacen o limiten sus viajes hacia territorio cafetero.
Es proceso es una evaluación que existe desde1986 y aplica cada año Washington para garantizar los esfuerzos antinarcóticos de al menos 20 países productores y distribuidores de drogas. En el caso de Colombia, es una ayuda de cerca de 380 millones de dólares anuales.














