La violencia volvió a golpear a Barranquilla durante la madrugada de este domingo 10 de mayo, luego de que dos jóvenes de 19 años fueran asesinados a bala en el barrio La Sierrita, en un ataque armado perpetrado por hombres que se movilizaban en motocicleta.
Las víctimas fueron identificadas como Ángel Jair Herrera Anaya y Jhoan Alexander Sarmiento Monsalve, este último de nacionalidad venezolana, según el reporte preliminar entregado por las autoridades.
El doble crimen ocurrió en la carrera 5B con calle 52C, donde ambos jóvenes se encontraban conversando junto a otras dos personas cuando fueron sorprendidos por los atacantes.
De acuerdo con la información recopilada por la Policía Metropolitana de Barranquilla, dos sujetos que se desplazaban en motocicleta llegaron hasta el sitio y el parrillero desenfundó un arma de fuego para disparar repetidamente contra las víctimas. Los jóvenes quedaron gravemente heridos en plena vía pública mientras los responsables escapaban rápidamente del sector tras ejecutar el ataque.
Testigos del hecho señalaron a las autoridades que minutos antes del homicidio los ocupantes de la motocicleta habían pasado por el lugar y sostuvieron un intercambio de palabras y groserías con los ahora fallecidos, situación que podría convertirse en una pieza clave dentro de la investigación.
La hipótesis preliminar apunta a que el crimen habría sido precedido por una confrontación verbal que terminó escalando hasta el ataque armado.
Residentes del sector relataron momentos de angustia tras escuchar la ráfaga de disparos en plena madrugada. Algunos vecinos intentaron auxiliar a las víctimas mientras daban aviso a las autoridades.
Unidades policiales llegaron posteriormente al lugar para acordonar la escena y adelantar las primeras labores de inspección judicial. Funcionarios de criminalística recopilaron evidencias balísticas y testimonios que permitan identificar a los responsables.
El homicidio de los dos jóvenes vuelve a poner en evidencia la persistencia de ataques armados en sectores populares de Barranquilla, donde las disputas personales, retaliaciones y conflictos asociados a estructuras delincuenciales continúan derivando en hechos violentos.
La Sierrita ha sido uno de los barrios donde las autoridades han reforzado operativos de control y patrullaje debido a la incidencia de delitos como homicidios, tráfico de estupefacientes y enfrentamientos entre actores criminales.














