La excandidata a la Cámara de Representantes por el Magdalena y militante del Pacto Histórico, Naylea Barros Martínez, informó que fue víctima de un atentado criminal en su contra la noche del lunes 24 de agosto mientras se movilizaba en un vehículo junto a su prima por una vía de la ciudad de Santa Marta.
Conforme a lo manifestado por Barros, el hecho ocurrió pasadas las 9:00 de la noche, cuando se dirigía hacia el barrio Bavaria en compañía de su allegada, quien iba en el asiento del copiloto, con el propósito de comprar comida. Anotó que minutos antes había dejado a sus padres en su casa y posteriormente continuó el recorrido con su prima.
“Cuando nos encontrábamos descendiendo del puente del Minuto de Dios, sujetos desconocidos realizaron varias detonaciones de arma de fuego contra el vehículo. Los disparos impactaron el vidrio trasero izquierdo, justo detrás del asiento donde yo había estado minutos antes, antes de dejar a mis padres y cambiar de posición dentro del vehículo”, explicó.
Al escuchar las detonaciones y observar los impactos en el vehículo, la excandidata pisó el acelerador del vehículo y condujo en contravía para alejarse del lugar y de los atacantes, mientras llamaba a la Policía. Sostuvo que la operadora le indicó que se dirigiera a toda velocidad a un lugar seguro y acudieron a la bomba de Primero de Mayo, donde fueron auxiliadas y atendidas por varias patrullas.
Naylea Barros denunció que el hecho se suma a un contexto de hostigamiento que lleva enfrentando desde hace más de tres meses, a través de mensajes amenazantes e insultantes recibidos en sus redes sociales y WhatsApp, enviados desde cuentas que, según dijo, posteriormente desaparecen.
“Asimismo, he sido objeto de intimidaciones dirigidas a personas cercanas, incluyendo llamados para que me abstenga de continuar con procesos políticos y sociales en los que participo”, apuntó.
Finalmente, la activista política rechazó de manera categórica el acto de violencia y atribuyó lo ocurrido a su ejercicio de oposición y por defender ideas distintas.
“No es un hecho aislado, forma parte de un clima en el que se ha normalizado el destripamiento mediático y político de quienes pensamos diferente, se ha promovido el discurso de que debemos desaparecer por considerarnos una amenaza, y se han alimentado miedos y fantasías ideológicas que terminan justificando la exclusión y la agresión”, cerró.














