La violencia contra el gremio transportador volvió a sacudir a Barranquilla durante la madrugada de este viernes 8 de mayo, luego de que fuera asesinado a tiros Jair Martín Silva Llorente, conocido como el Mono, propietario de cuatro buses afiliados a la empresa de transporte interdepartamental Expreso Almirante Padilla (Exalpa).
El crimen ocurrió hacia las 12:05 de la madrugada en la calle 17 con carrera 9, en el suroriente de la ciudad, una zona donde frecuentemente operan vehículos de transporte y talleres mecánicos vinculados a rutas intermunicipales e interdepartamentales.
De acuerdo con el informe preliminar entregado por la Policía Metropolitana de Barranquilla, la víctima, de 45 años, se encontraba arreglando una llanta de uno de sus buses de servicio público cuando fue sorprendida por hombres armados.
Según testigos del hecho, dos hombres que se movilizaban en motocicleta llegaron hasta el lugar donde estaba Jair Martín Silva. Uno de los sujetos descendió del vehículo y, sin mediar palabra, le disparó en repetidas ocasiones antes de escapar junto a su cómplice.
La víctima cayó gravemente herida en plena vía pública y murió en el lugar de los hechos. El reporte médico preliminar indicó que recibió impactos de bala en la región posterior del cuello y en la parte posterior del brazo izquierdo.

El homicidio generó conmoción entre conductores, propietarios de buses y personas vinculadas al sector transporte, especialmente por las versiones que apuntan a que el crimen estaría relacionado con amenazas extorsivas.
Las investigaciones iniciales manejadas por las autoridades indican que Silva Llorente presuntamente venía siendo víctima de extorsión. Según información recopilada por los investigadores, al hombre le habrían entregado un panfleto amenazante en el que le exigían pagos económicos.
La principal hipótesis que analizan las autoridades apunta a que el asesinato podría estar relacionado con el incumplimiento de esas exigencias ilegales, una modalidad criminal que continúa afectando a comerciantes, transportadores y empresarios en Barranquilla y su área metropolitana.
El fenómeno de la extorsión se ha convertido en una de las principales preocupaciones del sector transportador y comercial en el Caribe colombiano, donde estructuras delincuenciales utilizan amenazas, panfletos, llamadas intimidatorias y ataques armados para presionar pagos extorsivos.
Tras el crimen, unidades de la Policía Judicial y de criminalística llegaron al sitio para adelantar la inspección técnica del cadáver y recolectar evidencias balísticas y testimonios que permitan identificar a los responsables.













