La edición 2025 de Miss Universo se convirtió en una de las más polémicas en la historia reciente del certamen, no solo por lo ocurrido en el escenario, sino por una serie de hechos externos que han puesto en entredicho la legitimidad del concurso y han generado un amplio debate en la opinión pública.
Uno de los episodios más graves involucra al empresario Raúl Rocha, copropietario del certamen y señalado por su presunta vinculación con la coronación de Fátima Bosch. En los últimos días, se conoció que Rocha enfrenta acusaciones de fraude y una orden de aprehensión en México, situación que ha provocado cuestionamientos sobre la transparencia del proceso de elección y la credibilidad de la organización detrás del concurso internacional.
A este escándalo se sumó un delicado incidente ocurrido durante la competencia preliminar, cuando la representante de Jamaica, Gabrielle Henry, sufrió una aparatosa caída en plena pasarela, lo que obligó a su traslado inmediato a un hospital en Bangkok. La candidata permaneció en cuidados intensivos debido a un trauma craneal y ahora está en su casa, recuperándose, después de un largo tiempo de angustia e incertidumbre.
Las controversias no se limitaron al certamen internacional. En Cartagena, el Reinado Intercorregimental se volvió viral tras un tenso momento en el que una candidata, al ser anunciada como virreina, se retiró la banda y la corona en pleno escenario antes de abandonar el lugar. El video generó miles de reacciones y reabrió la conversación sobre la presión emocional y psicológica que enfrentan las participantes en este tipo de competencias.
Otro episodio ocurrido también en Cartagena desató una fuerte polémica cuando una reina, durante la ronda de preguntas, afirmó que el personaje que más admiraba era el presidente venezolano Nicolás Maduro. La respuesta provocó una inmediata reacción en redes sociales y generó un intenso debate sobre los límites entre las opiniones políticas personales y los certámenes de belleza, tradicionalmente enfocados en temas sociales y culturales.
En conjunto, estos hechos han evidenciado que los reinados de belleza van más allá del glamour, los vestidos de gala y las coronas. Se han convertido en escenarios donde confluyen tensiones, posturas personales, controversias legales y momentos inesperados que rápidamente se transforman en noticia.














