Entre julio y octubre, el Pacífico colombiano se convierte en escenario de uno de los espectáculos naturales que atraen a viajeros de distintas regiones del país: el paso de las ballenas jorobadas. Durante estos meses, quienes quieran observarlas tienen diferentes destinos para hacerlo.
La temporada de 2026 ya comenzó y se mantendrá durante los próximos meses. La llegada de estos animales está relacionada con su ciclo reproductivo, por lo que permanecen temporalmente en las aguas del Pacífico antes de continuar su recorrido.
El viaje puede hacerse hacia distintos puntos de la costa Pacífica. Entre las alternativas están Nuquí y Bahía Solano, en Chocó; Bahía Málaga, en el Valle del Cauca; Gorgona, en Cauca, y Cabo Manglares, en Nariño.
También está el Parque Nacional Natural Utría, en Chocó, uno de los espacios donde se puede realizar esta actividad durante la temporada. En esta zona, el periodo de presencia de las ballenas puede extenderse desde finales de junio hasta mediados de octubre.
En el caso de Gorgona, existe además la posibilidad de observar las yubartas desde diferentes puntos de la isla. Las condiciones de cada destino pueden variar, por lo que es importante revisar antes del viaje las normas de ingreso y las opciones disponibles para realizar el recorrido.
El avistamiento debe realizarse bajo condiciones que permitan proteger a las ballenas y evitar cambios en su comportamiento. Por esta razón, las autoridades ambientales establecen reglas para las embarcaciones y los visitantes.
Una de las principales recomendaciones es no intentar acercarse por cuenta propia a los animales ni perseguirlos para conseguir una mejor fotografía. En las zonas donde se realizan recorridos marítimos, los operadores deben cumplir las disposiciones establecidas por las autoridades.
Para quienes estén planeando el viaje, septiembre y octubre todavía hacen parte de la temporada de 2026. La elección del destino dependerá de la zona del Pacífico que quieran conocer y de las condiciones de acceso vigentes en cada lugar.
Más allá del avistamiento, la actividad representa una oportunidad para conocer algunos de los ecosistemas naturales más importantes del Pacífico colombiano. Por eso, las autoridades insisten en que el turismo se desarrolle de manera responsable y sin interferir con las ballenas.














