Zverev ha cambiado, pero no ha alcanzado el nivel suficiente como para cuestionar el absolutismo que implanta Sinner, especialmente sin Alcaraz. El germano sale de Wimbledon con el número dos bajo el brazo que arrebata, precisamente, al español pero sin el título que ansiaba.
El éxito en París hace mes y medio, la conquista allí de su primer Grand Slam ha dado un gran alivio a Zverev que afronta sus compromisos más suelto, con más decisión y confianza. No gana a Sinner desde el Abierto de Estados Unidos del 2023, casi dos años, y desde entonces han transcurrido diez derrotas seguidas.

No cambió la tendencia en el All England Club con los Príncipes de Gales, Guillermo y Kate Middleton como testigos y numerosos rostros populares del mundo del espectáculo y del deporte. Y encajó un nuevo revés. Pero no dio esa imagen de resignación que ofreció en el Masters 1000 de Madrid cuando asumió desde antes del partido, en tierra, su inferioridad y resistió menos de una hora.
París ha revitalizado al germano de 29 años que nunca había pasado de octavos en la hierba de Londres y, de pronto, ha llegado a la final impulsado por la autoestima crecida en Roland Garros. Jamás había jugado en hierba con Sinner y eso le suponía un plus mental. Pero no cambió la tradición.
Aferrado a su servicio, implacable mucho tiempo, disputó la final. Sinner demostró su firmeza desde el arranque. Fue a más el transalpino en el recorrido por el cuadro y después de necesitar cinco sets en primera ronda contra el serbio Miomor Kecmanovic todo fue un trámite para el jugador de San Cándido que por fin encontró el premio en un Grand Slam en el 2026 después de la decepción sufrida en Australia ante Novak Djokovic y del sofoco y precipitada eliminación en Roland Garros por el argentino Francisco Cerúndolo.
El mejor jugador italiano de todos los tiempos, instalado ya como el decimocuarto jugador en ganar más de un título en Wimbledon, el tercero en activo junto a Novak Djokovic, que lleva siete, y Alcaraz, que tiene dos, no necesitó jugar un torneo previo en hierba para imponer su superioridad.
Solo ha perdido tres partidos en lo que va de curso el transalpino que selló su tercer trofeo en hierba en el circuito junto con el de Halle en el 2024 y éste logrado en el All England Club, que redondea una campaña exitosa en la que ha ganado los cinco títulos del Masters 1000 de la temporada, algo sin precedentes, que además, une al de París del 2025.
El lunes alcanzará su semana 79 como número uno del mundo, puesto al que llegó tras Roland Garros del 2024, y sale de Wimbledon con 3.600.000 libras como premio (4.224.240 euros) en el bolsillo. 30 títulos acumulados alumbran su carrera.
La séptima final de un Grand Slam le reportó el quinto título grande. Solo perdió dos. La de Roland Garros y Abierto de Estados Unidos del 2024. Dos Wimbledon, otros tantos Abiertos de Australia y un Abierto de Estados Unidos conforman su palmarés.














