El partido, en el Toronto Stadium, decidirá el rival del vencedor de la serie entre España y Austria y que ha desbordado la expectación en una ciudad con comunidades portuguesa y croata muy arraigadas.
Lo que el Real Madrid unió durante años, Toronto lo separará ahora. Ronaldo, de 41 años, disputa su sexto Mundial. Modric, que cumplirá 41 en septiembre, juega el quinto. Ninguno ha levantado la Copa del Mundo y solo uno podrá seguir persiguiendo el último título que falta en sus carreras.
Portugal llega al duelo con más talento que certezas.
El equipo de Roberto Martínez fue segundo del Grupo K, por detrás de Colombia, después de empatar con la República Democrática del Congo, golear por 5-0 a Uzbekistán y cerrar la fase con un 0-0 ante Colombia que reactivó las dudas sobre su juego.
João Félix pidió calma en la concentración lusa y defendió que dos empates no significan una pérdida de confianza.
También salió al paso del debate sobre Cristiano Ronaldo, autor de dos goles ante Uzbekistán, pero apenas visible frente a Colombia. Para Martínez, sin embargo, el capitán sigue siendo el eje emocional y ofensivo de una selección con Bruno Fernandes, Bernardo Silva, Vitinha, Rafael Leão y João Neves.
Croacia llega con menos brillo, pero con el oficio habitual de las grandes noches. Fue segunda del Grupo L, por detrás de Inglaterra, después de reponerse con victorias ante Panamá y Ghana.
Ante los africanos, Modric volvió a aparecer cuando más lo necesitaba su equipo, con una asistencia del gol decisivo que sostuvo la supervivencia croata.
Zlatko Dalic buscará bajar el ritmo del partido con Modric y Mateo Kovacic, protegerse con Josko Gvardiol y castigar a Portugal en transiciones o acciones a balón parado. La duda es si Croacia podrá resistir físicamente ante una Portugal más profunda y vertical.
El ambiente también pesará. Toronto ya fue territorio croata en la fase de grupos, con miles de aficionados y una bandera gigante de camino al estadio. Esta vez se sumará la comunidad portuguesa, 140.000 en el área metropolitana de Toronto, que vive como histórico el regreso de su selección a la ciudad.














