Tras la anulación del primer juicio el 29 de mayo de 2025, un nuevo proceso judicial comenzó este martes en un tribunal en las afueras de Buenos Aires.
El fiscal Patricio Ferrari aseguró en sus alegatos de apertura que los imputados «abandonaron a Diego Armando Maradona, condenándolo a su suerte» y que existieron «múltiples alarmas» que los médicos «decidieron no escuchar».
«Mientras Maradona se ahogaba a gritos en tres litros de agua, el silencio fue letal y la indiferencia criminal los tuvo a todos como cómplices», añadió Ferrari, en referencia al edema generalizado que el astro del fútbol presentaba al momento de su muerte.
Fernando Burlando, el abogado de Dalma y Gianinna Maradona -dos de las hijas del exfutbolista-, ambas presentes en la sala, afirmó que el astro «fue asesinado».

Las conductas de los integrantes del equipo médico, según el letrado, «no fueron negligencias ni meras omisiones», sino que los imputados «sabían la peligrosidad que implicaban su actos».
Burlando levantó un estetoscopio y aseguró que ese elemento fundamental de la medicina «no fue apoyado ni una vez sobre el pecho de Diego Armando Maradona» durante los días que permaneció en la casa del barrio exclusivo de la localidad de Tigre, en las afueras de Buenos Aires, donde falleció el 25 de noviembre de 2020.
Además, aseguró que la decisión de tratar al astro por fuera de una institución médica fue producto del «engaño, la estafa y la manipulación a la familia» y agregó: «El más modesto hospital le hubiese salvado la vida a Diego».
En representación de Jana Maradona, hija menor del ‘Diez’, el abogado Félix Linfante dijo que Maradona tenía «una enfermedad grave pero tratable» y que «no estaba condenado a morir».














