Ischia y su hija tenían puesta la camiseta rojiblanca y en el fondo había un televisor con la señal de Win Sports que en ese momento transmitía la celebración de los jugadores del Junior por el título conseguido ante Nacional, en Medellín.
Ischia, de 40 años, colombiano de nacimiento y quien trabaja en Argentina como entrenador de las juveniles de Vélez Sarsfield, acompañó su publicación en Instagram con la frase “Gracias por tanto, bicampeón. Te amo, Junior. Te amo, Barranquilla. Mi corazón está con ustedes”, en la cual resumió su amor por esta divisa rojiblanca y esta ciudad.
Ischia reconoció que puteó al árbitro Carlos Betancur cuando sancionó la pena máxima a favor de Nacional, que a su juicio no existió porque fue Morelos el que va a chocar a Silveira.
“Para mí es falta de Morelos y en televisión parece que los relatores querían que fuera penal. Hubiera sido complicado porque quedaba todavía media hora. Pero después del penal errado el partido se murió, de hecho, estuvo muy bien la defensa, en el juego aéreo estuvo firme y estuvimos cerca de empatar el partido de contragolpe porque tuvimos varios”.
“El partido después del penal, como que se tranquilizó. Nacional no fue el mismo que en esos minutos después del gol y Junior lo controló muy bien, estuvo bien parado”, agregó.
Las puteadas a Betancur se extendieron hasta la red social X, pero las borró luego para no quedar como un “descontrolado” e “irrespetuoso”.
“Para mí no es penal, es una decisión que te puede complicar un título. Tuvimos suerte que se hizo justicia y Morelos la tiró afuera”.

Ischia afirmó que el 3-0 con que Junior ganó en la ida, lo dejó a las puertas del título, pero no podía dejar de acordarse de lo que ocurrió en 2004.
“Con Nacional definiendo allá (Medellín) es imposible que no se te meta en la cabeza lo de 2004. Cuando ellos hicieron el quinto gol me morí, jamás me imaginé que Ribonetto iba a descontar al final y que íbamos a penales. Ayer, excepto ese instante del penal, parecía que Junior no iba a tener inconvenientes y sostener la ventaja. Incluso parecía que podíamos empatar el partido”.
Ischia lamentó la participación que tuvo Junior en la Copa Libertadores, sobre todo porque piensa que tenía equipo para superar la fase de grupos.
“Fue una mala Libertadores y tampoco tuvimos buena suerte, porque en los momentos en los que equipo estaba mejor, reaccionado, nos golpeaban duro. Me dolió porque considero que ninguno de los otros tres equipos era más que nosotros y verte último de la tabla, y de la manera en que te fuiste… En el partido final contra Palmeiras ya estábamos entregados, se notaba que era un equipo que le había dolido la eliminación temprana y fue prácticamente sin fuerzas. Y sufrimos contra un ‘Flaco’ López que se estaba su cupo al Mundial. Más allá de ese partido considero que somos mucho más de la imagen que dejamos”.
A Junior Ischia, el título de su equipo, lo alegró mucho por Jermein Peña, a quien destacó por su “resiliencia”.
“A Jermein se le atacó, pero jugó una final y una semifinal excelentes. Se le maltrató mucho en la Libertadores y si bien tuvo errores, porque se hizo echar, tiene una forma de jugar agresiva y a mí me gusta que los defensores sean agresivos. Se le atacó mucho por todos lados, pero es un defensor que me encantó. Me dio mucho placer la final que jugó. A mí dámelo siempre en mi equipo a Peña”.
Ischia también se refirió a Teófilo Gutiérrez, un jugador al que su papá, cuando dirigió al Junior, quiso llevar al equipo, ya que en las prácticas, contra el Barranquilla FC, siempre les marcaba goles.
“Teo es un ídolo, una leyenda del club. A uno le encantaría que jugara hasta los 50 años, pero hay que ser realistas que las carreras de los jugadores se terminan. Es un jugador que tiene que siempre estar ligado al club”.
También elogió a Luis Fernando Muriel, máximo goleador del equipo.
“Muriel fue de menor a mayor, terminó en un nivel altísimo y más allá de que no está en sus mejores condiciones terminó dejando la piel por estar en cancha porque sabía que el equipo lo necesitaba”.
Ischia se despidió reiterando el amor que siente por la divisa barranquillera, a la que algún día aspira a llegar como entrenador.
“Junior es mi vida, así me lo contagió mi mamá, que me puso Junior por el amor que le tenía a Barranquilla. Uno sufre y vive como un hincha a pesar de estar a un par largo de kilómetros”.













