En una jornada mayormente plana, con buena parte del trazado en llano o ligeramente descendente, el foco de la etapa era el ascenso al Borovets Pass (de segunda categoría, 9,2 kilómetros al 5,4 % de pendiente media) a falta de cerca de 72 kilómetros para el final.
Como en las jornadas anteriores de este Giro, la fuga fue madrugadora y estuvo formada por ciclistas de equipos con muchas ganas de mostrarse. Manuele Tarozzi (Bardiani), Alessandro Tonelli y el español Diego Pablo Sevilla (Polti VisitMalta), con el maillot azul de líder de la montaña, atacaron desde la salida oficial y el pelotón les permitió alejarse.
La ventaja de los tres escapados llegó a rozar los cuatro minutos, pero finalmente se estabilizó en torno a los 2:30. El pelotón, consciente de que todo el tramo final era en bajada, se tomó con calma la persecución, a una velocidad media muy inferior a la calculada por la organización.
La fuga llegó en primer lugar a la cima del Borovets Pass con más de dos minutos de ventaja sobre el pelotón y con 20 minutos de retraso respecto al horario previsto. Tonelli y Tarozzi dejaron a Sevilla cruzar la línea de la cima en primer lugar para que aumentara su ventaja al frente de la clasificación de escaladores.
En el pelotón, los equipos con más fuerza no se organizaban para cerrar el hueco con los escapados. Aun así, sorprendió la aparente debilidad en la subida del belga Arnaud de Lie (Lotto Intermarché), que se descolgó del grupo y necesitó la ayuda de dos compañeros para volver a entrar.
La bajada siguió una dinámica diferente. La inercia empezó a ayudar al pelotón, liderado por Lidl-Trek, Unibet Rose Rockets y Soudal, y la diferencia con la fuga se fue reduciendo. A falta de 50 kilómetros, ese hueco era de menos de un minuto, pero los tres escapados no fueron neutralizados hasta que restaron apenas 300 metros.
A la llegada, con los últimos 150 metros sobre adoquines y el recuerdo de los accidentes en las dos etapas anteriores, el pelotón llegó desdibujado, sin organización. Los trenes de lanzamiento arrancaron el esprint desde muy lejos, y volvió a imponerse, como el primer día de este Giro, Paul Magnier.
Este lunes llega la primera jornada de descanso del Giro, la cual aprovecharán los equipos para desplazarse a territorio italiano para lo que resta de carrera.
El martes, la cuarta etapa llevará al pelotón a recorrer 138 kilómetros entre las localidades de Catanzaro y Cosenza, con la subida al Cozzo Tunno (14,5 kilómetros al 5,9 %), a falta de algo más de 40 kilómetros para el final, como principal atractivo.













