Mientras Iraola estira al máximo sus opciones de estar en la Liga de Campeones y asegura ya matemáticamente la Europa League, también hizo una jugada de dominó. De una tacada acabó con la última oportunidad de Pep Guardiola de ganar un título y entregó la Premier League al Arsenal 22 años después.
Necesitaba el City ganar para tener opciones en la última jornada, pero el Vitality Stadium fue su tumba. La Premier se ha ido y en los próximos días o incluso horas Guardiola anunciará su marcha. No con un sabor a decepción, tras una temporada en la que han ganado la FA Cup y la Copa de la Liga, pero sí sin la guinda que hubiese supuesto arrebatar una nueva liga al Arsenal.
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La ayuda del Bournemouth empezó a cuajarse cuando El Junior Kroupi cogió una pelota en el balcón del área y la acomodó en la escuadra. El enésimo golazo del francés, que en su temporada debut en Premier lleva ya 13 goles.
El gol de Kroupi hundió a Guardiola en su banquillo, además de enfadarle. No le gusta que su posible despedida no sea con el campeonato bajo el brazo y mucho menos que la pelea no se alargue hasta la última jornada.
En un agónico final, con un tanto de Haaland a un instante para el final, pero ya sin tiempo para más, el título se diluyó y el Arsenal dos décadas después se coronó con la Premier. Desde casa, pero da igual. La celebración de los aficionados se extenderá hasta la madrugada en los alrededores del Emirates Stadium y ellos levantarán el título el próximo domingo en Selhurst Park.
El City tendrá que intentarlo de nuevo el año que viene, ya sin Guardiola en el banquillo.














