Tras un arranque muy convincente ante Croacia (4-2), especialmente por la actuación coral de la segunda parte, los Tres leones han revivido los viejos fantasmas del pánico escénico inglés en las grandes citas fruto de sus dos encuentros posteriores, el engorroso empate a cero ante Ghana y un triunfo por 2-0 ante los panameños que se consideraba un trámite y que costó algo más de lo esperado.
La narrativa entre los medios británicos es que Thomas Tuchel ha logrado construir un equipo ganador pero que aún no ha demostrado ser lo suficientemente regular. No lo suficiente como para convencer a la afición -que ha visto al equipo perder dos finales de Eurocopa seguidas- de que la sequía de 60 años sin un gran trofeo en la vitrina se acabará en este Mundial.
Lo cierto es que el técnico alemán cuenta con un Harry Kane cada día más líder y polivalente, un Jude Bellingham que está sonriendo con la escuadra nacional en este campeonato o un Declan Rice que con él en el banquillo parece sentirse más liberado y capaz de todo.
A su vez, algunas voces se han empeñado en señalar una excesiva dependencia del delantero del Bayern Múnich que supuestamente hace demasiado previsible el ataque inglés o el rendimiento irregular de Bellingham, llegando a pedir incluso su suplencia.
Delante tendrá a una República Democrática del Congo que supo competir muy bien en un grupo duro.
La tónica de los leopardos ante los dos grandes nombres que ha encarado en lo que va de Mundial, Portugal (1-1) y Colombia (1-0), fue la de mantener un bloque bajo muy ordenado y esforzado y buscar las transiciones rápidas especialmente por las bandas.
Nada hace sospechar que ante Inglaterra el francés Sébastien Desabre vaya a cambiar ese libreto.
En su segunda participación mundialista el equipo ya ha dejado claro que dista un mundo entre su actual condición y su debut de 1974, cuando, como primera selección subsahariana en clasificar para el torneo, se fue en primera ronda tras encajar 14 tantos y no marcar ninguno.
Con sus actuaciones ante portugueses y colombianos y su victoria por 3-1 ante Uzbekistán, en la cita de 2026 el plantel africano se ha ganado el derecho a soñar más grande que nunca antes en su historia.














