En la madrugada de este lunes 26 enero falleció el reconocido actor, productor y asistente de dirección Salvatore Basile, más conocido como ‘Salvo’ a los 85 años en la ciudad de Cartagena. La noticia fue confirma por su gran amiga y exdirectora del Festival de Cine de la ciudad Heroica, Lina Rodríguez.
Salvo Basile nació en Nápoles, Italia, el 18 de mayo de 1940. Según contaba él mismo, aprendió a hacer cine en la calle, recorriendo Roma y, en especial, la Via Margutta, donde descubrió el talento de artistas callejeros y se enamoró del cine y el teatro. En ese camino estuvo acompañado por Cristina Farfán, periodista y poeta, con quien compartió su interés por las artes escénicas.
Desde muy joven se vinculó al teatro, participando en montajes de obras clásicas griegas como La paz, de Aristófanes; El león en invierno, de James Goldman, y la comedia musical Yo, yo, ye, ye.
En 1968 llegó a la ciudad amurallada de Cartagena como asistente de dirección del cineasta Gillo Pontecorvo en la película Quemada. Durante el rodaje, Basile se enamoró de Jacqueline Lemaitre, quien hoy es su esposa, y decidió radicarse definitivamente en la ciudad heroica.
Su carrera como actor comenzó interpretando pequeñas obras del teatro griego y, poco tiempo después, dio el salto a la pantalla chica, donde participó en reconocidas producciones de la televisión como:
- Nostromo (1996)
- La mujer en el espejo (1997)
- Prisioneros del amor (1997)
- ¡Ay, cosita linda mamá! (1998)
- Pobre Pablo (2000)
- Sofía, dame tiempo (2003)
- Las noches de Luciana
Además de su trabajo en cine y televisión, Salvo Basile se destacó como periodista. Fue corresponsal de la revista ‘Cromos’, escribió para ‘El Tiempo’, donde cubrió alfombras rojas y eventos culturales, y también hizo radio en ‘Vibra FM’, junto a Roberto Pombo.
Durante más de 20 años formó parte de la junta directiva del Festival Internacional de Cine y Televisión de Cartagena de Indias (FICCI), donde ocupó la vicepresidencia y estuvo a cargo de distintos aspectos relacionados con las muestras cinematográficas, dejando una huella importante en la historia cultural del festival.














