La pugna corporativa por el futuro de Warner Bros. Discovery llegó a un punto crítico después de que Paramount decidiera irrumpir con una propuesta pública de adquisición que dejó atrás el acuerdo preliminar que la dirección de Warner había alcanzado con Netflix.
La operación, que supera en valor la oferta del gigante del streaming, reconfigura el mapa de poder en la industria del entretenimiento y desata un debate sobre el alcance político y regulatorio de una operación de esta magnitud.
La junta directiva de Warner había dado su consentimiento a la propuesta de Netflix, cuyo paquete combinaba efectivo y acciones. Sin embargo, el giro se produjo cuando Paramount optó por sortear a los ejecutivos y dirigirse a los accionistas con una cifra mayor y con el compromiso de asumir toda la estructura corporativa, incluida la red de canales de cable que Netflix no planea absorber.
La compañía liderada por David Ellison sostuvo que su decisión se produjo tras múltiples acercamientos sin avances y defendió que su planteamiento no solo incrementa el monto disponible en efectivo, sino que también tendría mejores posibilidades de obtener el visto bueno del gobierno federal. En este escenario, el presidente Donald Trump volvió a intervenir directamente en un asunto empresarial al afirmar que una eventual integración entre Netflix y Warner “podría ser un problema”, adelantando que revisaría personalmente la operación.
Netflix, en respuesta, manifestó que sigue confiando en el acuerdo alcanzado y en que el proceso regulatorio no será un obstáculo, destacando las conversaciones sostenidas entre Ted Sarandos y el mandatario.
“El interés del presidente en esto es el mismo que el nuestro, que es crear y proteger empleos”, explicó Sarandos.
La ofensiva de Paramount generó eco inmediato en Washington, donde legisladores demócratas y republicanos alertaron sobre el impacto que cualquiera de las dos operaciones podría tener en la competencia dentro del mercado del streaming, en la actividad de los cines y en la diversidad de contenidos.
Documentos regulatorios recientes también revelaron que, si la compra avanza, participarían fondos de inversión provenientes de países del Golfo Pérsico, así como una firma administrada por Jared Kushner, yerno del presidente. Ellison defendió el movimiento subrayando que su propuesta aportaría dinamismo al sector y favorecería la producción cinematográfica.
“Creemos que nuestra oferta creará un Hollywood más fuerte. Está en el mejor interés de la comunidad creativa, los consumidores y la industria del cine”, afirmó.
Aun así, Trump se ha mostrado impredecible en sus comentarios públicos. Criticó a Paramount por permitir la participación de una figura política con la que mantiene una disputa en el programa ’60 Minutes’, asegurando que “No son mejores que los antiguos dueños”.
El pasado lunes, las variaciones en el mercado bursátil reflejaron el impacto de esta disputa; Paramount registró un repunte, Netflix cayó y Warner Bros. Discovery cerró al alza.














