Cambiar de celular no siempre depende de una falla evidente; anticiparse puede ser la mejor decisión. Existe una regla determinante que permite identificar el momento justo para renovar su equipo, evitando inconvenientes y aprovechando al máximo su inversión, asegurando así que su experiencia tecnológica siga siendo fluida y satisfactoria.
Cambiar de celular no siempre depende de una falla evidente; a veces, anticiparse es la mejor decisión. Muchos usuarios esperan a que el equipo deje de funcionar correctamente, pero estar atentos a ciertas señales puede ahorrar tiempo y dinero.
Existen indicios que sugieren que es momento de pensar en un cambio, como la batería que ya no dura, la pantalla dañada o problemas físicos que dificultan su uso diario. Estos factores pueden ser molestos, pero no siempre marcan el momento exacto de renovar el equipo.
La regla determinante es mucho más clara: cuando el celular deja de actualizar sus aplicaciones y el sistema operativo, y su rendimiento general se reduce significativamente, ese es el momento preciso para cambiarlo. CiberLatam indica que ignorar estas señales puede afectar su productividad y experiencia tecnológica.
Renovar antes de que el equipo falle por completo permite aprovechar al máximo la inversión y garantizar que el nuevo celular cumpla con todas sus necesidades diarias.
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Celular
Fuente: Canva
Un celular desactualizado puede acarrear diversas consecuencias que afectan tanto su seguridad como su rendimiento.Según la FTC algunos de los principales riesgos asociados:
1. Vulnerabilidades de seguridad: Los dispositivos que no reciben actualizaciones de seguridad se convierten en blancos fáciles para ciberdelincuentes. Las vulnerabilidades descubiertas por los desarrolladores no se corrigen en estos equipos, lo que aumenta el riesgo de infecciones por malware y otros ataques cibernéticos
2. Incompatibilidad con aplicaciones: Las aplicaciones modernas suelen requerir versiones recientes del sistema operativo para funcionar correctamente. Un móvil sin actualización puede no ser compatible con estas aplicaciones, limitando su funcionalidad y acceso a nuevas características
3. Pérdida de datos y vulneraciones de privacidad: La falta de actualizaciones de seguridad puede exponer datos personales y sensibles a riesgos de robo o pérdida. Las brechas de seguridad en dispositivos desactualizados pueden facilitar el acceso no autorizado a información privada.
4.Rendimiento inferior: Las actualizaciones de software no solo corrigen errores, sino que también optimizan el rendimiento del dispositivo. Un celular desactualizado puede volverse más lento, presentar fallos frecuentes y consumir más batería de lo habitual.
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Existe formas de asegurarse no estar en una situación del vulnerabilidad absoluta, no obstante, esto debe tener sus reparos.
1.Mantenga el software y la seguridad al día: Aunque su celular sea antiguo, verifique actualizaciones de sistema y parches de seguridad, ya sea automáticas o manuales, e incluso considere soluciones alternativas si tiene los conocimientos necesarios.
2.Proteja sus datos y acceso: Configure contraseñas seguras, active el bloqueo de pantalla y realice copias de seguridad periódicas para evitar la pérdida de información en caso de robo, extravío o fallo del dispositivo.
3.Navegue y conéctese de forma segura: Evite descargar archivos o aplicaciones de fuentes no confiables, no acceda a enlaces sospechosos y no use redes wifi abiertas sin una VPN que cifre su conexión.
4.Controle aplicaciones y evalúe la renovación: Revise y limite los permisos de las aplicaciones para proteger su información y considere reemplazar su smartphone si su edad o rendimiento comprometen su seguridad y funcionalidad.














