América Latina evidenció en 2023 un avance significativo en el acceso a internet, con muchos países alcanzando tasas de penetración que superan el 80% de la población. Esto es parte de una tendencia regional de crecimiento sostenido que se acentúa desde la década pasada, cuando muchos países latinoamericanos estaban muy por debajo de ese umbral.
Encabezando la lista se encuentra Chile, con aproximadamente un 94.5% de la población que usa internet.

Chile es el país de la región que cuenta con ciertas facilidades para ingresar a EE.UU.
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Le siguen Uruguay con cerca de 89.9%, Argentina con 89.2%, Costa Rica (85.4 %) y República Dominicana (84.6 %). Estos países han logrado combinar buenas políticas de conectividad, cobertura tanto móvil como fija, y una creciente asequibilidad de los servicios.
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Uruguay
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Brasil también aparece fuertemente en los primeros puestos, con una tasa de uso de internet alrededor del 84.2 % de su población. México aparece con 81.2 %.

Brasil
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Perú con 79.5%, Paraguay con 78.1% y Panamá con un dato muy cercano también en torno al 78%. Estas cifras muestran que incluso países grandes geográfica y poblacionalmente tienen un acceso bastante extendido, aunque con diferencias internas entre zonas urbanas y rurales.
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Perú
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Colombia en 2023 tenía aproximadamente un 77.3% de su población usando internet, situándose en el puesto 11 en un ranking de países latinoamericanos con datos disponibles.
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Bandera de Colombia
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Esto significa que Colombia está ligeramente por debajo del promedio regional, pero no demasiado lejos de los países que lideran. Sin embargo, este porcentaje también implica que cerca de un cuarto de la población no está conectada aún, lo que resalta la existencia de brechas importantes.
Al analizar más allá de los promedios nacionales, los informes del Banco Mundial señalan que existen disparidades marcadas entre zonas rurales y urbanas. Por ejemplo, aunque muchos hogares urbanos disfrutan de conexiones fijas y móviles razonablemente buenas, en áreas rurales la cobertura fija es mucho menor, tanto en términos de disponibilidad física como de calidad. Además, problemas como la asequibilidad del servicio, la falta de equipamiento (dispositivos) adecuados y la alfabetización digital siguen siendo barreras relevantes.
Aunque los países con más acceso muestran buenos indicadores, los retos que vienen son distintos: mejorar calidad del servicio (velocidad, latencia), asegurar que la cobertura llegue a todas las zonas del país, reducir los costos relativos para quienes todavía no se conectan, y fomentar habilidades digitales para que la conectividad se traduzca en beneficios reales (educación, empleo, salud, participación ciudadana).














