Con la llegada de torneos internacionales, la emoción de los aficionados se ha convertido en un terreno fértil para la ciberdelincuencia. Investigaciones recientes revelan que los fraudes digitales se consolidan como una amenaza recurrente durante competencias de alto nivel, afectando la venta de entradas, el acceso a transmisiones en línea y la adquisición de productos oficiales. Los delincuentes diseñan páginas y servicios falsos que logran engañar a miles de seguidores, quienes terminan perdiendo dinero y exponiendo datos sensibles.
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Un informe de Kaspersky destaca que el phishing y las plataformas fraudulentas son las tácticas más utilizadas para captar a usuarios desprevenidos. Estas estafas se presentan como encuestas con supuestos premios, ventas de boletos a precios reducidos o transmisiones exclusivas que nunca se concretan. Los investigadores recalcan que el atractivo de los eventos deportivos sirve de gancho para atraer víctimas, bajo el pretexto de beneficios imposibles de comprobar.
Una de las modalidades más frecuentes son las páginas que simulan empresas oficiales de venta de entradas. Estas webs reproducen el diseño, logotipos y esquemas de tiqueteras reconocidas, ofreciendo boletos con descuentos significativos o incluso acceso preferencial. Para reforzar la ilusión, algunos sitios incluyen encuestas rápidas con la promesa de entregar tarjetas de regalo valoradas en cientos de dólares.
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Estafas virtuales
Fuente: Canva
El Threat Research Expertise Center de Kaspersky documentó un caso en el que una página imitaba a una compañía internacional de boletería. Al usuario se le pedía responder un cuestionario corto para obtener una tarjeta de regalo de mil dólares. Sin embargo, antes de recibir el supuesto beneficio, debía pagar una comisión mínima. Una vez realizado el pago, el premio nunca llegaba y el dinero desaparecía.
Las pérdidas generadas por este tipo de fraudes son considerables. Según los cálculos de los investigadores, solo en el ámbito del fútbol las estafas con entradas han representado pérdidas de alrededor de tres millones de dólares en los últimos dos años.
Las encuestas y promociones ligadas a casas de apuestas representan otro vector de ataque. Los ciberdelincuentes notifican a los usuarios sobre supuestos premios de loterías o ganancias en apuestas deportivas. El esquema se asemeja a la conocida estafa del “Príncipe Nigeriano”, en la que se promete un beneficio económico inexistente a cambio de pagos previos.
El método comienza con un mensaje donde se asegura que la víctima ha sido seleccionada para un premio especial. Luego, mediante una comunicación amigable, se busca generar confianza. En una segunda fase, los estafadores solicitan el pago de comisiones, impuestos o seguros, alegando que son necesarios para liberar el dinero. A pesar de realizar estas transferencias, las víctimas nunca reciben la suma prometida.
Además de la pérdida económica, estas interacciones permiten a los delincuentes acceder a datos personales, incluyendo números de identificación, direcciones y cuentas bancarias. Con esta información, se abren nuevas posibilidades de extorsión o robos posteriores.
Los expertos señalan que el atractivo de las apuestas deportivas ha convertido a este sector en un objetivo prioritario para los criminales digitales. A través de correos electrónicos falsos y sitios web clonados, los usuarios son guiados a formularios donde entregan sus credenciales de acceso o información financiera, quedando expuestos a múltiples riesgos.
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DIAN hizo algunas apreciaciones al respecto.
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El mercado digital del merchandising deportivo se encuentra igualmente afectado. Los delincuentes montan tiendas virtuales con apariencia legítima, empleando logotipos oficiales, fotografías reales y reseñas ficticias. Una vez que el aficionado realiza la compra, los productos nunca son enviados. En muchos casos, la información de pago es utilizada después para ejecutar transacciones no autorizadas.
El streaming de partidos constituye otro de los principales focos de estafa. Sitios fraudulentos ofrecen suscripciones exclusivas o a bajo costo para acceder a encuentros de alta demanda. El usuario paga por un servicio que no existe, y en ocasiones descarga archivos maliciosos que comprometen sus dispositivos. Otros portales redirigen a los compradores hacia cadenas de nuevas ofertas falsas, multiplicando las pérdidas y aumentando la exposición a robo de datos.
Los investigadores advierten que algunos de estos sitios logran escalar en buscadores y redes sociales mediante publicidad pagada, lo que incrementa su alcance y genera mayor confianza en los aficionados. De esta manera, el fraude no solo afecta al espectador directo, sino que se expande en comunidades enteras de fanáticos que comparten enlaces pensando que se trata de servicios legítimos.
Los especialistas recomiendan adquirir boletos únicamente a través de canales oficiales de ligas y federaciones, verificar la procedencia de las plataformas de streaming y evitar participar en encuestas o sorteos que prometan premios desproporcionados. También aconsejan desconfiar de mensajes no solicitados que inviten a hacer clic en enlaces desconocidos.
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