
No paran las controversias que tienen en el ojo del huracán a Verónica Alcocer, exesposa del presidente Gustavo Petro, pero quien ha estado cumpliendo con las labores de primera dama durante casi cuatro años, pese a que el mandatario señaló que no conviven hace un buen tiempo y que solo les falta hacer el trámite legal.
Mientras que Alcocer asistió a al menos cuatro eventos diplomáticos a nombre de Colombia, sin aparentemente ser la esposa del presidente, también se daba la noticia de que sus viajes al exterior le costaron al país cientos de millones de pesos, que además servían para pagar un séquito que la acompañaba a diario; entre ellos se destacaron diseñadores de moda, maquilladores, asesores de imagen y fotógrafos.
(Vea también: Traer a Verónica Alcocer de vuelta a Colombia costaría una millonada al Gobierno)
Las últimas noticias que llegaron al país sobre la primera dama es que fue incluida en la lista Clinton, por su relación con Petro, y que desde hace un tiempo está radicada en Suecia, nación a la que llegó para hacer un curso de inglés, pero en el que reside en un apartamento en el centro de Estocolmo, que es más caro que pagar un arriendo en sectores exclusivos de Bogotá.
Allí, Alcocer ha sido vista en fiesta con la alta sociedad sueca, en la que comparte, según el diario Expressen (propiedad de un obispo multimillonario), con empresarios europeos y personalidades, a la vez que frecuenta tiendas de marcas exclusivas.
Esos hechos abrieron muchas dudas acerca de cómo ha hecho la primera dama para tener ese estilo de vida, pese a las sanciones que le impuso el gobierno de EE. UU. y puso sobre la mesa una entrevista que ella le otorgó al medio El País, de España, en el que confesó que aunque intentó estudiar una carrera universitaria nunca pudo culminarla.
En ese diálogo, Alcocer señaló que por darle el gusto gusto a su padre, un reconocido abogado, empezó la carrera de derecho tres veces sin que terminara de cautivarla siendo el arte el mundo que la hacía sentir pasión.
En el primer intento hizo apenas el semestre inicial, pues luego de una visita de varios políticos a dar una charla en la Universidad del Caribe, en Sincelejo, se enamoró de uno de ellos (que resultó siendo Gustavo Petro) apenas con 21 años de edad.
En la segunda oportunidad, Alcocer viajó a Bogotá, pero quedó embarazada de su hijo Nicolás, y aunque su pareja del momento le pidió no tener el bebé, ella siguió con su vida y dio por finalizada la relación. Ese hecho hizo que tampoco germinara la semilla del derecho y decidiera, por la maternidad, postergar sus estudios una vez más.
Finalmente, se matriculó por tercera ocasión para mejorar la relación maltrecha con su padre, que se había enfriado con el embarazo. Ese intento tampoco prosperó, pues en ese entonces fue cuando se consolidó su amor con Gustavo Petro y su vida cambió desde ese momento.
(Vea también: Últimas apariciones de Verónica Alcocer como primera dama de Colombia)
Luego de sus líos no solo con la lista Clinton en Estados Unidos, surgió otra controversia. Algunas versiones la vincularon a las negociaciones del Gobierno con empresarios y altos mandos del ejército sueco, para la compra de los aviones Gripen, que reemplazarán la flotilla de la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
Al respecto, Alcocer rompió su silencio con un mensaje en el que señaló: «Duele profundamente cuando la persecución y la calumnia intentan quebrar la verdad, la justicia y el buen nombre». Duele cuando, aún conociendo los hechos, persisten los señalamientos»
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