
El llamado impuesto saludable entró en vigencia el primero de noviembre de 2023, gracias a la reforma tributaria (Ley 2277 de 2022). En ese momento, la medida nació con un doble propósito: incentivar hábitos de consumo más sanos y aportar recursos al Estado. El Ministerio de Salud lo defendió como una herramienta clave en la prevención de enfermedades como la diabetes, la hipertensión y problemas cardiovasculares.
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El gravamen aplica de forma progresiva y diferenciada. Para las bebidas azucaradas, la tarifa depende de la cantidad de azúcar añadida por cada 100 mililitros: si tienen menos de 6 gramos, están exentas; entre 6 y 9,99 gramos pagan entre 18 y 38 pesos, según el año; y con 10 gramos o más pagan entre 35 y 65 pesos. En el caso de los alimentos ultraprocesados que superan los límites de azúcares, sodio o grasas, el impuesto se fijó en un 10 % desde 2023, aumentó al 15 % en 2024 y alcanzó el 20 % en 2025.
El Gobierno aclaró que la medida no afecta productos básicos de la dieta colombiana como frutas, verduras, leche, pan tradicional, arequipe, obleas o algunos embutidos, para proteger la canasta familiar y enfocar el tributo en productos considerados nocivos para la salud.
En cuanto a sus resultados, según datos de ANIF, su impacto ha tenido importancia para el Gobierno y para los consumidores. Las cifras muestran que entre 2022 y 2024, el consumo diario de bebidas azucaradas se redujo de 24,6 % a 22,6 % en jóvenes de 12 a 28 años, y de 24,9 % a 19,2 % en adultos de 29 a 44 años, con una caída más marcada en los hogares más pobres.
El gravamen también se reflejó en los precios, con incrementos de hasta 20,7 % en frituras empacadas y 13,7 % en gaseosas y maltas. En el plano fiscal, el recaudo acumulado a mayo de 2025 alcanzó 1,6 billones de pesos, equivalente al 1,3 % del total nacional, lo que representa un crecimiento del 23 % frente al mismo periodo de 2024. Esto confirma que el impuesto saludable no solo impacta en los hábitos de consumo, sino que también refuerza los ingresos del Estado.
En contrapeso, sectores como Fenalco han advertido sobre un mayor costo para los consumidores y un posible impacto en tiendas de barrio, aunque el Gobierno insiste en que la incidencia sobre la inflación ha sido reducida: apenas 0,21 puntos porcentuales en 2023 y proyecciones similares para 2024 y 2025.
Ese panorama no convence a la precandidata presidencialMaría Fernanda Cabal, quien afirmó en un video publicado en su cuenta de X que “el impuesto saludable tiene quebrados a más de 20.000 tenderos”, y que esa idea de poner “rombos y sellos horribles” viene de “Perú y de Chile, y después la adoptaron aquí”.
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Cabal afirmó que ese mismo pensamiento de cuidado de la salud no lo tiene el Gobierno Nacional por el consumo de marihuana y manifestó que cuando ella “sea presidente”, una de las determinaciones que tomará será la de “tumbar el impuesto saludable”, puesto que afecta a los tenderos del país y señaló que los colombianos pueden comer lo que se les “dé la gana”.














