Se busca determinar las características fisicoquímicas y microbiológicas del agua, luego los resultados son analizados en el Laboratorio de Salud Pública Departamental para establecer si el líquido es apto para el consumo humano.
«Tener acceso a agua segura y en cantidad suficiente es fundamental para el mejoramiento y la preservación del estado de salud y la calidad de vida de la población», enfatizó Carreño.

Durante un reciente monitoreo en los municipios de Tubará, Juan de Acosta y Piojó, que incluyó al corregimiento de Cuatro Bocas, Miguel Peña García, técnico de apoyo en salud ambiental, explicó que el proceso es riguroso y concertado con las empresas prestadoras del servicio.
Lo primero que se hace, dijo, es drenar el punto de toma para asegurar que la muestra sea representativa del agua que fluye por la tubería. En campo, se miden cinco parámetros clave con equipos especializados:
- Cloro residual libre: Debe estar entre 0.30 y 2.0 partes por millón (ppm) según la normatividad colombiana.
- Conductividad
- PH: Debe encontrarse en un rango de 6.5 a 9.
- Color: Debe ser inferior a 15, garantizando que esté dentro del rango permitido.
- Turbiedad
Una vez verificados estos parámetros in situ, se recolectan muestras fisicoquímicas y microbiológicas que son procesadas en laboratorio, en cumplimiento de los protocolos definidos por la autoridad sanitaria nacional.
Este proceso se realiza mensualmente en todos los municipios y corregimientos del departamento, de manera concertada con las empresas prestadoras del servicio público.
Por otra parte, la Secretaría de Salud del Atlántico realiza inspecciones sanitarias periódicas a las plantas de tratamiento de agua potable.
Destacó la entidad que estas inspecciones permiten analizar y evaluar los riesgos que presenta la infraestructura, identificar posibles factores de riesgo asociados a prácticas operativas inadecuadas y determinar la calidad del agua suministrada.

“Durante una reciente visita técnica al acueducto del municipio de Repelón, se confirmó que la calidad del agua es apta para el consumo humano”, apuntó la Gobernación.
La ingeniera química Milene Calvo, de la Secretaría de Salud, explicó que este tipo de visitas busca asegurar el cumplimiento de la normativa vigente, incluyendo el Decreto 1575 de 2007, la Resolución 2115 de 2007 y la Resolución 000082 de 2009.
«Hasta el momento, la trazabilidad que tiene el municipio de Repelón muestra un índice de riesgo sin riesgo, es decir, agua apta para consumo humano», destacó Calvo.














