Poco a poco se van conociendo más detalles del ataque armado cometido por desconocidos durante la madrugada del domingo anterior en la vereda La Piedra, zona rural del municipio de Sabanalarga, centro del Atlántico, el cual dejó un niño de siete años sin vida y a dos adultos heridos de gravedad, entre esos la madre de este pequeño.
Como informaron las autoridades, el niño viajaba en una camioneta Toyota Prado TXL, en compañía de su madre Wendy Johana Andrade Colpas, de 26 años, y un sujeto identificado como José Antonio Zapata Álvarez, señalado por las autoridades como integrante del Clan del Golfo y conocido con los alias de ‘Toñito’ o ‘Dinora’.
Ahora a esa información se suma que en el mismo vehículo impactado por los desconocidos viajaban un niño de 3 años y dos adultos más, entre esos Edwin José Ospino Crespo.
Hoy este hombre sería clave para esclarecer el hecho de sangre que se cometió en el kilómetro 11, en un lugar conocido como la Y, que de Sabanalarga conduce al corregimiento de Aguada de Pablo y al municipio de Manatí.
Esta persona les habría narrado a las autoridades cómo fueron abordados o prácticamente emboscados por desconocidos, a eso de la 1:30 de la mañana, en medio de la oscuridad del área rural y luego de compartir en el casco urbano de Sabanalarga durante la noche del sábado.
Al parecer, quien conducía la camioneta Toyota Prado era alias ‘Toñito’ o ‘Dinora’, y cuando este escuchó las detonaciones trató de dar reversa para escapar del lugar.
Sin embargo, las autoridades señalaron que por las ráfagas de disparos Zapata Álvarez recibió dos balazos por la espalda, e incluso uno habría alcanzado a afectar su médula espinal.
Por otro lado, Wendy Andrade Colpas y su hijo habrían recibido los impactos del lado izquierdo del cuerpo, afectando órganos vitales para este último.
Con los balazos recibidos en su humanidad y con la afectación del vehículo, según la narrativa del testigo, Zapata Álvarez siguió conduciendo la camioneta y metros más adelante, cuando escaparon de la escena, entregó las llaves para que fuera Ospino Crespo quien condujera.
“Informa que al llegar al municipio de Sabanalarga, específicamente a la calle 19 con carrera 9, no pudieron continuar su desplazamiento debido a que los proyectiles impactaron y destruyeron los neumáticos del vehículo, quedando inmovilizados. En ese lugar fueron auxiliados por ciudadanos que transitaban por la zona y que los reconocieron, quienes procedieron a trasladar a los heridos en motocicletas hasta las instalaciones del hospital local de Sabanalarga”, se lee en un informe de las autoridades.
Como se dijo, en el centro asistencial se determinó remitir al niño a Barranquilla por la gravedad de las heridas, y la misma decisión se tomó con su madre y con Zapata Álvarez. Con el paso de las horas se confirmó entonces la muerte del pequeño.
Si bien las autoridades no han asociado este caso con alguna hipótesis, o contra quién iba dirigido, sí coincide con otros recientes hechos criminales registrados en Baranoa y Sabanalarga, los cuales ya han sido asociados a confrontaciones entre estructuras criminales por el control ilegal de los territorios.
En esa línea el coronel Eddy Sánchez, comandante de la Policía del Atlántico, y el alcalde de Sabanalarga, José Elías Chams, hoy ven como salida a esta crisis el apoyo del Ejército Nacional para reforzar la seguridad en zonas rurales del Departamento.














