Persiste la conmoción en Barranquilla por la trágica muerte de un niño de apenas cuatro años que resultó calcinado luego de un incendio que se desató en su vivienda, ubicada en la calle 21 con carrera 34, en el sector de Aguas Mansas, Rebolo, localidad Suroriente de Barranquilla.
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Los hechos ocurrieron sobre las 4:00 p.m. del lunes 2 de marzo cuando, según la tía materna del menor, este se encontraba dormido en su habitación, mientras sus padres y otros adultos que estaban en la vivienda se encontraban en la parte externa del inmueble.
Pocos minutos después, y de manera repentina, se presentó un cortocircuito que originó un incendio. En ese momento, los adultos y habitantes del sector se percataron del humo y las intensas llamas, por lo que realizaron el llamado inmediato al Cuerpo de Bomberos, quienes acudieron al lugar y lograron controlar la conflagración.
Sin embargo, lamentablemente después de haber apagado el fuego, el personal de Bomberos ingresó a la vivienda y halló al menor sin signos vitales y calcinado.
Aparentemente, el pequeño intentó resguardarse debajo de su cama, pero no fue posible rescatarlo con vida.
De manera preliminar las autoridades indicaron que el origen de las llamas que afectaron en gran medida la vivienda, construida en madera, habría sido un cortocircuito en un cableado proveniente de un poste ubicado en la parte posterior del inmueble, aparentemente una conexión ilegal de energía.
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De momento se supo que la inspección técnica al cadáver fue realizada por personal del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI).
Lamentablemente este no ha sido el único incendio que cobra vidas en Barranquilla y su área metropolitana. En 2025, un grave caso conmocionó a la ciudadanía; el incendio en el conjunto residencial Flores del Recreo que dejó cinco víctimas mortales.
En noviembre, dos de las cuatro torres del conjunto residencial seguían prácticamente desoladas. Los bloques C y D se encontraban ocupados, pues fueron las menos golpeadas durante la emergencia. En el edificio B apenas y unas cuantas familias de los primeros pisos se han reintegrado.
Sin embargo, la torre A fue la que más resultó afectada. Fue en el sótano de esta que se generó una conflagración que cobró la vida de cinco personas.
Magda Macías, copropietaria y administradora del conjunto residencial, vivió en carne propia la madrugada del incendio y tiene todo en su cabeza muy presente, desde el desespero de sus vecinos hasta su hijo saltando de balcón en balcón para salvar personas, la cuenta de los cinco fallecidos y los tres heridos de consideración y la actual cuantía de los daños, que ya va por el orden de los 2.300 millones de pesos.














