En la cárcel La Picota, de Bogotá, sí hubo un pacto. Al menos así quedó evidenciado el pasado jueves 2 de octubre, cuando los dos máximos cabecillas de las estructuras criminales que dominan Barranquilla y su área metropolitana, Digno José Palomino Rodríguez y Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias Castor, se dieron un apretón de manos y ambos anunciaron un cese de actividades criminales en este territorio que se extendería hasta el 20 de enero de 2026.














