Desconcertados, impotentes y adoloridos. Esos son los tres adjetivos con los que mejor se podría definir el momento que vive la familia de Kelly Jhoana De Arco Hurtado, la más reciente víctima de feminicidio que se cuenta en Barranquilla y que engrosa la bochornosa como larga lista de muertes por violencia machista en el país.














