Los científicos que descubrieron la vitamina K1 la nombraron así por la palabra alemana “Koagulation”. La K1 es una vitamina soluble en grasa. Esto significa que se absorbe mejor si se consume con alimentos ricos en grasas.
La K1 es esencial para tener unos huesos sanos y para prevenir la osteoporosis, por lo tanto, la necesidad de tener unas buenas reservas de K1 aumenta con la edad. La K1 se encuentra en verduras de hoja, como el kale, el repollo, las coles Bruselas y la coliflor.
Otros alimentos ricos en K1 son el brócoli, el pollo, la leche y los tomates. Las mujeres entre 15 y 50 años necesitan unos 60 microgramos de K1 al día. Al partir de los 50, se necesitan unos 65 microgramos.
Con una dieta equilibrada, alcanzar los niveles diarios recomendados no debería ser complejo. La deficiencia de la vitamina K1 puede provocar Cron, cáncer o una enfermedad celiaca. Una señal de falta de esta vitamina es la facilidad para hacerse hematomas o cuando se sangra en exceso.
Los casos de sobredosis son raros, pero si tienes dudas, lo mejor que puedes hacer es visitar a tu médico.














