El pasado 8 de noviembre, la indignación que estalló en gran parte de Latinoamérica después de las declaraciones del entrenador argentino Ramón Díaz, quien quedó en el centro de una fuerte polémica tras un comentario considerado machista durante una rueda de prensa en Brasil, luego del empate entre el Inter de Porto Alegre y Bahía.
La frase no solo generó rechazo inmediato, sino que avivó el debate sobre el trato hacia las mujeres en el deporte, especialmente en el fútbol. En medio de su molestia por el arbitraje, Ramón Díaz lanzó una afirmación que encendió las redes sociales.
“El fútbol es para hombres, no para meninas”, dijo el entrenador
Aunque su intención era cuestionar la labor arbitral, sus palabras fueron interpretadas como un mensaje excluyente hacia las mujeres, quienes hoy ocupan un lugar cada vez más importante y visible dentro del fútbol profesional.
La reacción por parte de periodistas, afición y jugadoras del fútbol femenino fue casi que inmediata y criticaron el comentario, recordando que el fútbol femenino en Brasil y en toda la región vive su mejor momento en profesionalización, audiencia y talento. Incluso varios equipos también alzaron la voz, como el club Ceará, que anunció una medida simbólica en respuesta al comentario, anunciando que las mujeres pagarían solo la mitad del valor de la entrada para el partido contra el Inter, como forma de reivindicar su presencia en las tribunas y en las canchas.
¡El equipo blanquinegro pertenece al Vozão Arena! Para el partido contra Internacional, todas las mujeres pagarán la mitad del precio para ver el partido en el Arena Vozão. ¡Estate atenta para asegurar tu presencia en cuanto comience la venta de entradas y DEMOSTREMOS JUNTAS que el fútbol también es un lugar donde las mujeres deben estar!, escribió en X el club Ceará
Ante el revuelo, el técnico de 66 años tuvo que salir a disculparse públicamente a través de sus redes sociales, asegurando que su frase fue “desafortunada” y que no tuvo intención de ofender. Sin embargo, el comentario ya había generado un profundo rechazo y se convirtió en un ejemplo más del machismo que aún persiste en el entorno deportivo.















