Nuestro cuerpo necesita grasas, pero recuerda que algunas son mejores que otras. Por tu bien procura limitar lo máximo posible las grasas saturadas. Esta grasa suele ser de tipo animal y puede encontrarse en las carnes y los lácteos. Las grasas saturadas pueden aumentar el colesterol en la sangre y causar diabetes.
Las grasas transgénicas, encontradas en la comida basura, bollería industrial y la margarina, son aún peores. Ingerir este tipo de grasas eleva el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas e infartos. Sin mencionar la obesidad.
Es mejor que te concentres en añadir grasas no saturadas a tu dieta. Las grasas polisaturadas del pescado y las semillas de linaza ayudan a reducir la presión sanguínea. Las grasas monosaturadas de las nueces y otros frutos secos ayudan a bajar el nivel de colesterol.
No todas las grasas son malas para tu cuerpo, es esencial conocer las diferencias.














