“A los 86 años, el 85% de los hombres padece perdida y adelgazamiento de cabello”, según la Asociación Estadounidense de la Pérdida del Cabello. Si bien hay muchas razones que causan la caída del cabello, también hay muchas opciones para tratarla.
Minoxidil (Rogaine) asegura a sus consumidores que el cabello vuelve a crecer. Rogaine está disponible sin receta en líquido o espuma. Aplícalo dos veces al día y sé constante con esta rutina. También existen unas píldoras de uso diario llamadas Finasteride. Este medicamento solo se puede obtener con receta médica.
El trasplante unidades foliculares (FUT) es el método más “clásico”. Consiste en retirar la piel de la parte posterior del cuero cabelludo (donde suele haber más cabello). Se extraen los folículos de la piel y se implantan en las zonas donde hay más calvicie. Consúltalo antes con un profesional médico para conocer los riesgos que puede conllevar, puesto que se trata de una intervención quirúrgica.
Este tratamiento reduce un tipo de inflamación que sufren los folículos y que impide que el cabello vuelva a crecer. Es relativamente nuevo y no está respaldados por muchos estudios, por lo que es mejor actuar con precaución.
Fumar, el estrés y una dieta pobre, también están relacionados con la pérdida del cabello. Quizás ha llegado el momento de dejar los doritos y los cigarrillos y de darle uso al Fitbit.
El aceite de menta también es considerado beneficioso para el crecimiento del cabello, al igual que el aceite de romero y el extracto de hoja de romero.
Masajear el cuero cabelludo estimula los folículos pilosos. Además ¡sienta de maravilla!
Las probabilidades de detener caída de cabello e incluso de que vuelva a crecer son muchas si escoges el tratamiento adecuado.














