La tarde del 10 de septiembre de 2025 se difundió en redes sociales la segunda parte de un video íntimo protagonizado por la influencer venezolana Isabella Ladera y el cantante colombiano Beéle. Este nuevo clip, de aproximadamente cinco minutos, fue grabado en el mismo lugar que el material inicial que ya había generado gran controversia días antes. Cabe recordar que, en aquel momento, Beéle esperaba el nacimiento de su segundo hijo con la modelo Cara Rodríguez, lo que acrecentó la atención mediática sobre el artista.
Isabella Ladera expresó públicamente su profundo dolor y denunció que el video fue filtrado sin su consentimiento, calificándolo como:
“Una de las traiciones más crueles” que ha vivido.
La influencer señaló que el contenido sólo estaba en manos de dos personas, y habría acusado indirectamente a Beéle de ser responsable de la divulgación, anunciando que está recibiendo asesoría legal para iniciar acciones judiciales por violencia contra la mujer. Además, aseguró que no se esconderá de la vida pública y que seguirá cumpliendo con sus compromisos profesionales, declarando:
“Mi valor no se define por un video, ni por la crueldad de otros”.
Por su parte, el equipo legal de Beéle rechazó categóricamente las acusaciones y negó que el cantante haya participado en la difusión del video. En un comunicado, afirmaron que Beéle también es víctima de una exposición no consentida y que están tomando medidas legales en Colombia y Estados Unidos para detener la circulación del material y sancionar a los responsables. En el texto destacaron que:
“Su carrera artística y prestigio internacional descartan cualquier necesidad o interés en actos de esta naturaleza”.
Esta situación ha generado un amplio debate en redes sociales e incluso llegó al Congreso colombiano, donde el representante Alejandro Ocampo del Pacto Histórico condenó la difusión de estos contenidos, resaltando las graves repercusiones que puede tener para la salud mental de los involucrados. Mientras tanto, Isabella Ladera continúa firme en su propósito de buscar justicia y proteger su dignidad frente a la filtración del video, que ha sido catalogada como una forma de violencia digital contra las mujeres y por su parte Beéle y su equipo también iniciaran acciones legales.














