La mandíbula (o maxilar inferior) es el hueso móvil que sostiene los dientes inferiores. Se articula con el cráneo a través de la articulación temporomandibular (ATM), ubicada frente a las orejas, donde la cabeza de la mandíbula (cóndilo) encaja en una cavidad del hueso temporal.
Los músculos masticatorios (temporal, masetero, pterigoideos internos y externos) generan el movimiento para abrir, cerrar y desplazar la mandíbula.
Sus funciones principales son:
- Masticación: triturar alimentos.
- Deglución: iniciar el paso hacia el esófago.
- Habla: modular sonidos y movimientos.
- Sostén facial: contribuye al contorno estético del rostro.
La ATM es fundamental, pues permite movimientos complejos rotación, deslizamiento, apertura, cierre y actúa como amortiguadora del esfuerzo mandibular.
Algunos signos de alerta que sugieren que la mandíbula puede estar comprometida:
- Dolor o sensibilidad en la mandíbula, especialmente al moverla o al tocarla
- Dificultad para abrir o cerrar bien la boca, o “atascamientos” al comer
- Ruidos articulares: chasquidos, crujidos o “clics” al mover la mandíbula
- Inflamación o rigidez en la zona mandibular o muscular
- Sensación de que los dientes ya no encajan como antes (desalineación dental)
- Dolor que irradia hacia el oído, cuello o cabeza
Si presentas alguno de estos síntomas con persistencia, lo más recomendable es acudir a uno de nuestros especialistas en Dentix para evaluar tu mandíbula y recibir un diagnóstico profesional.
Una fractura de la mandíbula implica una rotura del hueso mandibular. Es causada frecuentemente por golpes, accidentes de tráfico o deportes de contacto. Las zonas más afectadas son el cóndilo, el cuerpo mandibular, el ángulo mandibular y la sínfisis.
Los síntomas incluyen dolor intenso, dificultad para abrir la boca, alteración de la mordida, hinchazón y, en algunos casos, movilidad dental. El tratamiento puede ser:
- Reducción cerrada con fijación intermaxilar
- Reducción abierta con placas y tornillos
- Dieta blanda y tratamiento antibiótico en casos complicados
- Luxación de la mandíbula
La luxación ocurre cuando los cóndilos mandibulares se desplazan fuera de sus cavidades articulares. Puede deberse a una apertura excesiva (morder objetos grandes), traumatismo o distonías musculares. El paciente no puede cerrar la boca o hacer que vuelva la mandíbula a su posición normal sin ayuda.
El manejo inicial suele ser manual, bajo anestesia local o sedación, para recolocar la mandíbula. Luego se inmoviliza con férulas ligeras y reposo articular.
Golpes durante caídas, accidentes automovilísticos o contactos deportivos pueden dañar directamente la mandíbula, las estructuras adyacentes (ATM, músculos, ligamentos) y provocar bursitis o hemorragias. El tratamiento depende del grado del daño: desde descanso y antiinflamatorios hasta cirugía reconstructiva.
Similar a la luxación, pero la articulación puede desplazarse parcial o intermitentemente. Suele haber episodios repetidos si no se corrige el motivo subyacente (por ejemplo, laxitud ligamentosa o desfase articular). El tratamiento incluye reposo, férulas y, en casos persistentes, cirugía artroscópica.
Conocidos como TMD (trastornos temporomandibulares), incluyen dolor crónico, chasquidos, bloqueo y debilidad muscular. Su origen es multifactorial: estrés, maloclusión, bruxismo o trauma repetido. El manejo va desde férulas neuromiorelajantes, fisioterapia y terapia psicológica hasta intervenciones mínimamente invasivas en casos severos.
Es una infección del hueso mandibular que puede aparecer a partir de infecciones dentales no tratadas, extracciones complicadas o heridas. Produce dolor intenso, hinchazón, fiebre y drenaje de pus. El tratamiento requiere: antibióticos prolongados, drenaje quirúrgico y desbridamiento del tejido necrosado.
Dentro del hueso mandibular pueden desarrollarse quistes (odontogénicos u otros) o tumores (benignos como ameloblastoma, queratoquiste; malignos menos frecuentes). La detección temprana es vital porque pueden deformar la mandíbula, debilitar el hueso o desplazarse hacia estructuras críticas.
El tratamiento va de la extirpación quirúrgica hasta resección parcial, con posibilidad de reconstrucción mediante injertos óseos o implantes.
La articulación puede estar afectada por artritis reumatoide, osteoartritis u otras formas de desgaste articular. Esto produce dolor, rigidez y limitación de movimiento. Se trata con antiinflamatorios, fisioterapia, moduladores del sistema inmune y, en casos severos, cirugía.
Consiste en la muerte celular del hueso mandibular, dejando áreas expuestas sin irrigación sanguínea suficiente. Puede estar relacionada con medicamentos como bifosfonatos o terapias radiactivas. Sus síntomas incluyen dolor, movilidad dental, exposición ósea y dificultad para sanar heridas. El tratamiento varía desde manejo conservador hasta cirugía para eliminar hueso muerto.
- Traumatismos directos o accidentes
- Hábitos dañinos: bruxismo, morder objetos duros, mala postura mandibular
- Infecciones dentales no tratadas que se extienden a la mandíbula
- Enfermedades crónicas como osteoporosis, cáncer u otras sistémicas
- Medicamentos como bifosfonatos (relacionados con osteonecrosis mandibular)
- Examen clínico detallado por odontólogo o cirujano maxilofacial
- Estudios de imagen: radiografías panorámicas, tomografía hélice (CBCT)
- Resonancia magnética (RMN)
- Historia clínica: antecedentes de traumas, dolor crónico o tratamientos previos.
Solicita tu evaluación en Dentix para un diagnóstico integral mandibular completo.
- Medicamentos: analgésicos, antibióticos, antiinflamatorios
Se usan para controlar el dolor, reducir inflamación y tratar infecciones secundarias.
- Terapias físicas y ejercicios para la ATM
- Ejercicios de apertura gradual, estiramientos musculares, ultrasonido y láser de bajo nivel.
- Férulas o protectores dentales para bruxismo
- Dispositivos de plástico que mitiguen la presión sobre la articulación y desalienten el apretamiento dental.
- Tratamientos complementarios: fisioterapia, control del estrés
La rehabilitación física y las técnicas de manejo del estrés (relajación, biofeedback) mejoran los resultados a largo plazo.
- Usa protectores bucales en deportes de contacto
- Controla el bruxismo y gestiona el estrés
- Mantén buena higiene dental para prevenir infecciones
- Revisa periódicamente tu mandíbula con profesionales
- Evita morder alimentos muy duros u objetos rígidos.
- Automedicarse sin diagnóstico profesional
- Ignorar dolor, chasquidos o limitaciones mandibulares
- Retrasar tratamiento de infecciones dentales
- No usar férulas o dispositivos prescritos
- No seguir las indicaciones del especialista
Signos: dolor intenso, hinchazón, hematomas, dificultad para abrir la boca, reporte de golpe reciente.
Sí. El rechinar constante genera presión sobre la ATM, desgasta el hueso, modifica la forma del cóndilo y puede desarrollar trastornos articulares.
Si el dolor persiste más de unos días, aparece inflamación, limitación para abrir la boca o chasquidos constantes.
Las lesiones y enfermedades mandibulares pueden ir desde fracturas traumáticas hasta condiciones inflamatorias o necrosantes. La detección temprana y el tratamiento adecuado son clave para prevenir secuelas graves. Si experimentas dolor, rigidez, ruidos o cambios en tu mandíbula, no esperes.
Agenda tu cita para un diagnóstico integral especializado así te daremos las opciones de tratamiento adecuadas para tu caso.














