Hace poco, las redes se llenaron de preguntas sobre cuántos santos se han proclamado este año, debido a la reciente canonización que hizo el papa León XIV a Carlo Acutis como el primer santo millennial, ya que en lo que va de este 2025 la Iglesia Católica ha elevado a los altares a varias figuras que han dejado huella en la historia, la fe y el corazón de millones de creyentes alrededor del mundo.
Entre los nombres más destacados está José Gregorio Hernández, el médico venezolano conocido como ‘el doctor de los pobres’, cuya canonización fue celebrada con emoción el pasado 19 de octubre. Todo esto debido a su entrega en la ciencia y su compromiso con los más necesitados que lo llevaron a convertirse en un símbolo de caridad y esperanza para todo el continente.
Junto a él, también fue proclamada como santa a Carmen Rendiles, una religiosa venezolana que dedicó su vida al servicio espiritual y social. Dejando a Venezuela como uno de los países latinoamericanos con mayor representación en el santoral moderno, gracias a estas dos canonizaciones.
Por otro lado, el papa también canonizó a 11 mártires europeos, asesinados por odio a la fe bajo los regímenes nazi y comunista. Entre ellos se encuentran los siervos de Dios Jan Świerc, Ignacy Antonowicz y Karol Golda, recordados por su testimonio de fe en medio de la persecución.
La ceremonia, realizada en la Plaza de San Pedro, reunió a más de 70 mil personas. Durante la homilía, el papa León XIV recordó que “los santos no pertenecen al pasado, sino al presente vivo de la Iglesia”, resaltando el ejemplo de estos hombres y mujeres como inspiración para las nuevas generaciones.
Sin embargo, uno de los momentos más esperados fue la proclamación de Carlo Acutis, el joven italiano conocido como el ‘santo millennial’, quien falleció a los 15 años, pero su legado digital de fe y esperanza sigue inspirando a miles de jóvenes en todo el mundo. Su madre, visiblemente conmovida, agradeció entre lágrimas el reconocimiento a su hijo, quien se ha convertido en símbolo de espiritualidad en la era digital.
Con estas canonizaciones, la Iglesia Católica reafirma que la santidad no es un privilegio exclusivo, sino una invitación abierta a todos, desde médicos que curan con amor, hasta jóvenes que evangelizan a través de la tecnología.














