La noche de los Óscar dejó uno de los reconocimientos más comentados de la ceremonia; el premio a mejor actor para Michael B. Jordan, quien fue galardonado por su trabajo en la película ‘Sinners’.
En esta producción, el actor asume un reto interpretativo poco habitual al dar vida a dos personajes a la vez; los gemelos Smoke y Stack. La historia se desarrolla en el sur de Estados Unidos durante la década de 1930 y combina elementos de terror sobrenatural con una fuerte influencia musical inspirada en el blues.
El reconocimiento marca un nuevo capítulo en la historia de la Academia, ya que Jordan se convierte en el sexto actor afrodescendiente que obtiene el premio a mejor actor. Antes que él lo consiguieron figuras como Will Smith, Forest Whitaker, Jamie Foxx, Denzel Washington y Sidney Poitier.
En la categoría también figuraban intérpretes de gran trayectoria y reconocimiento internacional. Entre ellos estaban Timothée Chalamet por Marty Supreme, Leonardo DiCaprio por One Battle After Another, Ethan Hawke por Blue Moon y el brasileño Wagner Moura con O Agente Secreto.
Aunque hoy es una figura consolidada del cine, los primeros pasos de Jordan se dieron en la televisión, donde participó en producciones como ‘The Wire’, ‘All My Children’ y ‘Friday Night Lights’. A lo largo de su carrera también mantuvo una estrecha amistad con el actor Chadwick Boseman, con quien compartió elenco en ‘Black Panther’.
El actor, que además ha incursionado en la producción y la dirección, nació en Santa Ana, California, y pasó gran parte de su infancia en Newark, Nueva Jersey. Fuera de su carrera cinematográfica, también ha sido protagonista de la cultura pop: en 2020 fue elegido por la revista People como el “Hombre vivo más sexy”.














