La inflamación de encías, también conocida como gingivitis, es una respuesta del organismo ante la acumulación de placa bacteriana en la base de los dientes. Esta placa contiene millones de bacterias que, si no se eliminan correctamente, irritan los tejidos de la encía, provocando enrojecimiento, hinchazón y sangrado.
Aunque puede parecer algo menor, la inflamación de encías es una señal de alerta temprana: si no se trata a tiempo, puede evolucionar a periodontitis, una enfermedad más grave que compromete el hueso que sostiene los dientes.
La causa más común es una mala técnica de cepillado o el uso inconsistente del hilo dental. Cuando la placa se acumula, las bacterias irritan la encía y provocan inflamación.
Durante el embarazo, la menstruación o la menopausia, el aumento de hormonas puede hacer que las encías reaccionen con mayor sensibilidad e inflamación.
La diabetes, enfermedades autoinmunes o problemas cardiovasculares pueden influir en la salud de las encías.
El cigarrillo disminuye el flujo sanguíneo en la encía, afectando su capacidad de respuesta ante la placa bacteriana.
Algunos fármacos (como anticonvulsivos, inmunosupresores y bloqueadores de canales de calcio) pueden causar hiperplasia gingival o facilitar la inflamación.
Ambos factores reducen la respuesta inmunitaria del cuerpo, favoreciendo la aparición de gingivitis.
El desequilibrio entre bacterias “buenas” y “malas” en la boca puede influir en la inflamación gingival.
Síntomas de las encías inflamadas
- Encías rojas y abultadas
- Sangrado al cepillarse o usar hilo dental
- Sensibilidad al tacto
- Mal aliento constante
- Dolor o molestias al comer
- Retracción de la encía (en casos más avanzados)
Estos signos deben tomarse en serio. Aunque al principio no duela, la inflamación constante debilita las estructuras que mantienen el diente en su lugar.
- Progresión a periodontitis: la infección avanza hacia las estructuras internas, incluyendo el hueso alveolar.
- Pérdida dental: los dientes pueden aflojarse y caerse si el soporte óseo se daña.
- Problemas sistémicos: la inflamación crónica se ha asociado a enfermedades del corazón, diabetes no controlada, partos prematuros, entre otros.
- Mal aliento persistente: causado por la descomposición bacteriana.
- Estética comprometida: encías retraídas o dientes alargados visualmente afectan la sonrisa.
La primera medida es acudir al odontólogo para una profilaxis dental. Esta limpieza profunda elimina placa y sarro, restaurando la salud gingival.
Cuando la inflamación ha avanzado, se requiere limpiar por debajo de la encía para remover el sarro subgingival y las bacterias acumuladas.
En algunos casos, el odontólogo puede recetar enjuagues antibacterianos, geles o antibióticos orales para controlar la infección.
- Cepillado dos veces al día con cepillo de cerdas suaves y técnica adecuada
- Uso diario de hilo dental
- Enjuague bucal recomendado por el profesional
Reducir el consumo de tabaco, mejorar la dieta, controlar el estrés y mantenerse hidratado también impactan en la salud de las encías.
- Frutas ricas en vitamina C: como kiwi, naranja, fresas y guayaba
- Verduras de hoja verde: como espinaca y acelga
- Lácteos bajos en grasa: ricos en calcio
- Alimentos ricos en omega-3: como salmón, chía o nueces
- Agua: favorece la producción de saliva y la limpieza natural de la boca
Evita alimentos azucarados, ultraprocesados o ácidos que puedan dañar el esmalte y favorecer la placa.
- Mantén una higiene bucal constante y cuidadosa
- Acude al odontólogo cada 6 meses
- Controla enfermedades crónicas como diabetes
- Evita el consumo de tabaco
- No ignores el sangrado al cepillarte
- Usa cepillos interdentales si tienes ortodoncia o espacios grandes entre dientes
No. Aunque los síntomas pueden disminuir temporalmente, si no se elimina la causa (placa o sarro), la inflamación regresará.
Puedes aliviar algunos síntomas con enjuagues naturales (como agua con sal), pero no reemplazan una limpieza profesional ni tratan la causa principal.
Sí. El sangrado al cepillarse nunca debe considerarse normal. Es un signo claro de inflamación.
Sí. Una mala higiene o aparatos de ortodoncia pueden generar inflamación incluso en niños y adolescentes.
Puede ayudar, pero nunca sustituye el cepillado ni el uso del hilo dental.
Sí. Es común la llamada “gingivitis del embarazo” por los cambios hormonales. Es importante mantener una higiene estricta durante esta etapa.
Las encías inflamadas no deben ignorarse. Son una señal temprana de que algo no está bien en tu boca y pueden ser el inicio de enfermedades periodontales graves si no se tratan a tiempo.
El tratamiento adecuado, combinado con una higiene oral efectiva y visitas regulares al odontólogo, puede revertir la inflamación y devolver la salud a tus encías. Además, una buena salud gingival no solo protege tus dientes, sino que también tiene impacto en tu bienestar general.
Recuerda: las encías sanas no sangran, no duelen y no se inflaman. Si notas cualquiera de estos síntomas, agenda tu cita con el odontólogo cuanto antes. Tu sonrisa te lo agradecerá.














