La Policía británica confirmó este jueves la detención de Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del Carlos III, como parte de una investigación penal relacionada con su desempeño en funciones oficiales y sus antiguos vínculos con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein.
El procedimiento fue llevado adelante por la Policía de Thames Valley, que informó sobre la aprehensión de un hombre de alrededor de 60 años en el condado de Norfolk bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público. En paralelo, los agentes realizaron registros en propiedades situadas tanto en Berkshire como en Norfolk, en el marco de la misma causa.
La investigación se centra exclusivamente en la posible comisión de irregularidades vinculadas a responsabilidades oficiales desempeñadas por Mountbatten-Windsor. La periodista Lucy Manning señaló que el arresto responde únicamente a la presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público, sin que hasta el momento se hayan formulado otros cargos.
En los últimos años, distintos documentos judiciales asociados al caso Epstein han mencionado al exmiembro de la familia real británica. Parte de ese material fue divulgado públicamente y generó nuevas preguntas sobre la naturaleza de su relación con el financiero, fallecido en 2019 mientras enfrentaba acusaciones por delitos sexuales en Estados Unidos.
Fuentes cercanas a la investigación indicaron que las diligencias actuales incluyen el análisis de supuestos intercambios de información sensible ocurridos durante el período en que Mountbatten-Windsor ejercía funciones como representante comercial del Reino Unido. Las autoridades no han detallado el contenido específico de los documentos bajo revisión.
Desde el Palacio de Buckingham, el rey Carlos III se refirió públicamente a la situación de su hermano. En un comunicado expresó haber recibido “con profunda preocupación” la noticia del arresto y remarcó que “la ley debe seguir su curso”.
“He recibido con profunda preocupación la noticia sobre Andrew Mountbatten-Windsor y la sospecha de mala conducta en un cargo público. Lo que sigue ahora es un proceso completo, justo y adecuado mediante el cual este asunto será investigado de la manera adecuada y por las autoridades competentes. En esto, como ya he dicho, cuentan con nuestro apoyo y cooperación incondicionales. Permítanme ser claro: la ley debe seguir su curso”, afirmó el monarca. “Mientras este proceso continúe, no sería correcto que hiciera más comentarios sobre este asunto. Mientras tanto, mi familia y yo continuaremos cumpliendo con nuestro deber y servicio para con todos ustedes”.
La investigación continúa en curso y las autoridades han señalado que no ofrecerán mayores detalles mientras se desarrollen las actuaciones judiciales correspondientes. El caso vuelve a colocar bajo escrutinio público a una figura que ya había sido apartada de funciones oficiales y honores en medio de anteriores controversias.














