La extracción de las cordales, también conocidas como muelas del juicio, suele considerarse un paso importante dentro de algunos tratamientos odontológicos, especialmente en ortodoncia. Sin embargo, la realidad es que no siempre es necesario extraerlas, pues todo depende de la posición de las piezas, el espacio disponible en la boca y el plan de tratamiento diseñado por el especialista.
En este artículo te explicamos en qué casos se recomienda su extracción, cómo se realiza el procedimiento y qué cuidados postoperatorios son clave para una recuperación adecuada.
Las cordales pueden extraerse antes, durante o después de la ortodoncia, dependiendo de su posición y del impacto que tengan en la mordida o en el espacio dental. Incluso, en algunos pacientes, la extracción puede no ser necesaria.
Algunas de las principales razones para recomendar la extracción son:
- Impacto en el espacio dental: En ciertos casos, las cordales pueden ayudar a proporcionar el espacio necesario para corregir el apiñamiento dental durante la ortodoncia. No obstante, cuando erupcionan en una posición inclinada, ejercen presión sobre los demás dientes y generan movimientos indeseados, comprometiendo los resultados del tratamiento.
- Prevención de complicaciones: Las cordales mal posicionadas pueden causar dolor, infecciones, caries en las piezas vecinas o incluso quistes. Extraerlas a tiempo previene estas complicaciones.
- Evolución del tratamiento de ortodoncia: La intervención oportuna, ya sea antes o durante el tratamiento, puede marcar la diferencia en la eficacia del proceso y en la estabilidad de los resultados.
El procedimiento comienza con un diagnóstico clínico y radiográfico que permite al odontólogo evaluar la posición exacta de las muelas del juicio. A partir de esta evaluación se define el plan quirúrgico.
La extracción se realiza bajo anestesia local, lo que garantiza un procedimiento seguro, preciso y sin dolor. Dependiendo del caso, puede ser llevada a cabo por un odontólogo general o un cirujano maxilofacial, siempre en un entorno controlado y con las medidas de bioseguridad necesarias.
Tras la extracción, es normal experimentar molestias, inflamación o sensibilidad. Sin embargo, seguir las recomendaciones del especialista asegura una recuperación rápida y sin complicaciones. Entre los principales cuidados destacan:
- Evitar esfuerzos físicos intensos durante los primeros días.
- No exponerse directamente al sol.
- No consumir alcohol ni fumar.
- Evitar alimentos duros, picantes o con granos que puedan quedarse atrapados en la herida.
- Aplicar frío local para disminuir la inflamación.
- Seguir la medicación indicada por el odontólogo.
Un postoperatorio bien llevado prepara la boca de forma óptima para iniciar o continuar el tratamiento de ortodoncia, en caso de estar en curso.
La extracción de las cordales no siempre es necesaria, pero en muchos casos resulta fundamental para garantizar el éxito y la estabilidad de los tratamientos odontológicos. Solo un especialista, tras una evaluación completa, puede determinar si es el momento adecuado para realizarla.
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