- La entidad regional hizo un llamado urgente al Gobierno Nacional para evitar la suspensión de las obras, advirtiendo impactos ambientales, sociales y fiscales si el proyecto se detiene.
La Región Administrativa y de Planificación del Caribe (RAP Caribe) expresó su preocupación ante los recientes anuncios sobre una posible suspensión o paralización del Proyecto de Restauración Ambiental del Canal del Dique, una obra considerada clave para la seguridad climática, la conectividad fluvial y el bienestar socioeconómico de más de un millón de habitantes en Atlántico, Bolívar y Sucre.
El gerente de la RAP Caribe, Jesús Pérez, señaló que este es un momento decisivo para abrir espacios de diálogo entre las entidades competentes. Recalcó que el proyecto responde a un reclamo histórico de las comunidades ribereñas, que dependen de la intervención estatal para mitigar riesgos e impulsar oportunidades de desarrollo. “Este proyecto representa el clamor de comunidades enteras para mejorar su situación socioeconómica y además tiene un impacto en la sostenibilidad de esta zona tan vital para la región Caribe”, afirmó.
La iniciativa, con una inversión de 3.2 billones de pesos, busca recuperar ecosistemas degradados, reducir riesgos de inundación, mejorar la navegabilidad, fortalecer la conectividad portuaria y cumplir compromisos ambientales del país. Sin embargo, cualquier retraso comprometería frentes críticos como dragado, protección de orillas y obras de mitigación, además de generar afectaciones señaladas recientemente por la Contraloría General.
Ante el riesgo de que los avances se vean interrumpidos, la RAP Caribe hizo un llamado urgente a la Agencia Nacional de Infraestructura, los ministerios de Transporte, Ambiente y Hacienda para activar mesas de concertación que garanticen la continuidad del proyecto y eviten un retroceso en los logros alcanzados.
La entidad reiteró su disposición para acompañar los procesos de articulación institucional, insistiendo en que el Canal del Dique no solo es un ecosistema estratégico, sino también un símbolo de integración regional y una apuesta por un Caribe más resiliente, seguro y sostenible.














