En Colombia, más de 142.000 administradores de empresas cuentan con tarjeta profesional vigente, según cifras del Consejo Profesional de Administración de Empresas (CPAE). De ese total, más de 97.000 profesionales se encuentran entre los 25 y 44 años, lo que evidencia una alta participación de talento joven y en etapa productiva dentro del ecosistema administrativo.
La mayor concentración de matrículas se registra en Bogotá, que agrupa cerca del 80 % del total. Le siguen Medellín y Cali, con aproximadamente el 2,5 % cada una, mientras que el resto del país concentra el 15 %.
Para Olga Montes, directora del CPAE, el ecosistema de administradores en Colombia tiene un potencial de crecimiento de entre 20 % y 30 % en los próximos cinco años, impulsado por los más de 600.000 profesionales graduados en áreas afines como administración de empresas, pública y agropecuaria.
“Se estima que estos profesionales superan el 15 % del total de profesionales vigentes en el país”, afirmó Montes.
Las carreras relacionadas con administración siguen siendo de las más elegidas y con mayores niveles de empleabilidad. Según datos del CPAE:
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Presentan una tasa de empleo cercana al 94 %.
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Representan el 17,7 % de la demanda laboral, liderando los listados de cargos activos en el país.
En este contexto, contar con tarjeta profesional fortalece la confianza en las decisiones organizacionales, aporta trazabilidad y respaldo institucional, y brinda seguridad jurídica al ejercicio de la profesión. En promedio, los profesionales tramitan este documento tres años después de graduarse.
Como parte del fortalecimiento del ecosistema, el CPAE ha impulsado espacios de actualización profesional en áreas estratégicas como:
En el último periodo, la entidad desarrolló 74 masterclasses, 8 cursos de educación continua y 4 eventos nacionales, con la participación de más de 17.000 asistentes.
Estas iniciativas se alinean con las recomendaciones de la OCDE, que en su Skills Outlook 2025 destaca que los países que fortalecen sus sistemas de certificación profesional y aprendizaje permanente logran mayor movilidad laboral y organizaciones más adaptables frente a los cambios tecnológicos y sociales.
Desde esta perspectiva, incentivar la formalización del ejercicio profesional en Administración de Empresas no solo fortalece la ética y la responsabilidad en la toma de decisiones, sino que también impacta la sostenibilidad empresarial, la calidad del empleo y la competitividad nacional en un entorno que exige cada vez mayores estándares de confianza y competencias.














