- Casi la mitad de los estudiantes no completa la educación media, limitando su acceso a la educación superior, la movilidad social y empleos de calidad, según el Informe Nacional de Competitividad (2025-2026).[1]
Colombia, marzo de 2026. En Colombia, la educación media, grados 10° y 11°, representa un reto para el sistema educativo. Debido a factores que incluyen la falta de garantías para acceder, permanecer y aprender con criterios de calidad, sumado a las brechas de inversión territorial, entre otras, limitan las trayectorias educativas completas de los jóvenes. De hecho, siguiendo datos del Observatorio de Realidades Educativas (ORE) de la Universidad ICESI, solo el 51 % de los adolescentes entre 15 y 16 años está matriculado en este nivel, cerca del 45 % de los estudiantes no logra llegar a grado 11°, y alrededor de 1,5 millones de jóvenes en edad escolar permanecen por fuera del sistema educativo, evidenciando la magnitud del desafío.
De acuerdo con Alejandra López, gerente de la Alianza para la Transformación de la Educación Media (ATEM), garantizar que los jóvenes culminen este nivel genera beneficios directos para su futuro y para el país. Es más, quienes completan la educación media pueden obtener salarios hasta un 28 % superiores frente a quienes no la terminan y un 16,5 % más sí esos mismos jóvenes acceden a la educación superior. A su vez, una trayectoria completa amplía el acceso a la educación posmedia y mejora la preparación para el mercado laboral, de acuerdo con el ORE.
Sumado a esto, la evidencia demuestra que la interrupción y no culminación de esta etapa enfrenta a los jóvenes a otras problemáticas, diferentes investigaciones señalan cuatro principales:
- Limitación a la movilidad social: Se refuerza el ciclo de pobreza, al cerrar el acceso a la educación superior (técnica, tecnológica y profesional). Además, profundiza la frustración y la falta de oportunidades, aumentando la vulnerabilidad de los jóvenes frente a riesgos como el consumo de sustancias, el embarazo adolescente y la delincuencia.
- Sostenimiento de la informalidad: La exclusión del mercado laboral formal lleva a los jóvenes a aceptar empleos precarios, de alta exigencia física, baja estabilidad y sin seguridad social. En ciudades como Bogotá, cerca del 37 % de la juventud queda por fuera de oportunidades estables, de acuerdo con El Observatorio de la Universidad Colombiana, cifra que supera el 80 % en zonas rurales.
- Amplifica la pobreza intergeneracional: Se perpetúa la pobreza entre generaciones al cerrar el principal puente hacia la educación superior y limitar el acceso a empleos calificados, interrumpiendo el desarrollo de competencias esenciales. Esto obliga a los jóvenes a reproducir las condiciones socioeconómicas de origen y aumentar la probabilidad de heredarlas a las siguientes generaciones.
- Trunca la economía del país: Se limita la competitividad de Colombia al reducir el capital humano calificado. Esto limita la atracción de inversión extranjera, debilita la innovación y reduce el crecimiento del PIB, consolidando una economía basada en mano de obra de baja productividad.
ATEM ha impulsado la estructuración e implementación de políticas territoriales para la educación media en varias regiones del país, alcanzando importantes logros. Por ejemplo, en Atlántico, la deserción escolar interanual se redujo de 2,30 % en 2023 a 2,23 % en 2024, y se proyecta alcanzar al 100 % de los colegios oficiales en 2026. Asimismo, en Antioquia, más de 52.000 estudiantes y 3.200 docentes se han beneficiado de procesos de acompañamiento para impulsar la transformación curricular. Mientras que, en Bucaramanga, el 100 % de la matrícula de educación media participa en estrategias que conectan el aprendizaje con proyectos de vida y fortalecen el protagonismo juvenil.
«La transformación de la educación media requiere políticas públicas que garanticen su obligatoriedad como un paso para un marco normativo sólido que asegure recursos estables y condiciones dignas de aprendizaje. Solo así, culminar la educación media dejará de ser un trámite y se convertirá en el habilitante esencial para que el talento de los jóvenes no se desperdicie en la supervivencia inmediata y el esfuerzo tanto de ellos como de sus familias se traduzca como pieza central de una verdadera movilidad social, donde sea el talento, y no el origen socioeconómico, el que determine el futuro de los colombianos.» Alejandra López, gerente de ATEM.
[1] Informe Nacional de Competitividad (2025-2026), recuperado de: https://compite.com.co/wp-content/uploads/INC-2025_-COMPLETO_V1.pdf














