Néstor Bastidas, abogado de 58 años, dice que, antes del sismo ocurrido el lunes, vivió el terremoto de Popayán en Colombia, el cual dejó cientos de personas fallecidas en 1983.
A diferencia del movimiento telúrico de 1983, dice a CNN, el terremoto del lunes de magnitud 7,4, que vivió desde el piso 40 del edificio donde reside -uno de los más altos de Cali, asegura-, tuvo mucha mayor duración.
El terremoto de Popayán duró apenas unos segundos y fue muy fuerte, recuerda Bastidas, mientras que el del lunes “empezó leve, después se fue intensificando con movimientos largos y muy duraderos; después fue reduciendo, pero no paraba de moverse. Mi percepción fue que duró como dos minutos”, declara.
En cuanto comenzó el sismo, su mamá, quien vive con él, lo jaló del brazo y se resguardaron en el baño, mientras ella oraba.
El terremoto terminó. Su edificio quedó intacto, no tuvieron cortes en los servicios básicos y ni siquiera evacuaron. Bastidas dice que el inmueble le generó confianza desde un principio por haber sido construido luego del terremoto de Popayán.
Pero sabe que la calma no es para todos. Al otro lado de la ciudad, a unos kilómetros de distancia de su hogar, hay edificios colapsados, dañados, personas damnificadas. El terremoto ha dejado hasta este martes (poco después del mediodía, hora local) más de 220 personas fallecidas, la mayoría de ellas en Cali, así como miles de estructuras con daños o colapsadas en varios puntos del oeste del país.
“En este momento, desde acá no se observa la tragedia y todo está hacia el otro lado de la ciudad… (Sin embargo), por más que uno intente prepararse, la intensidad es inesperada. Me parece que nadie está preparado” para un terremoto como el de esta semana, comenta.
Bastidas y su familia han decidido no salir por ahora y seguir las actualizaciones en las noticias. Aun así, dice que es posible ayudar desde la distancia, sobre todo a los seres queridos y cercanos.
“Yo creo que psicológicamente ayuda mucho una llamadita, un mensaje al ser querido, al amigo, al familiar, preguntando cómo están y, claro, ayudando en lo que se puede a los otros”, añade.














