«Pero una cosa es adecuar el texto para profundizar la igualdad y otra muy distinta es agredir sus elementos esenciales o desmantelar el sistema de frenos y contrapesos que nos ha salvado del autoritarismo. La independencia judicial es el pilar de este edificio. Si los jueces perdemos la autonomía para fallar y nos sometemos al vaivén de las pasiones políticas o a las presiones de los poderes de turno, la Constitución se convierte en un pergamino inútil», indicó la magistrada.
Recalcó que la defensa de la Constitución no es hacerlo para quienes ocupan las magistraturas, sino que es «defender el derecho del ciudadano de a pie a encontrar un límite infranqueable frente a los abusos del poder».
Meneses resaltó que la jurisprudencia de la Corte Constitucional no es un apéndice de la historia nacional, sino un «proceso civilizatorio» y el logró democrático «más significativo del constitucionalismo colombiano contemporáneo».














