Era la noche del jueves 28 de mayo y tres jóvenes se encontraban en una vivienda del barrio Las Moras, cuando el sonido de varias detonaciones oscureció por completo la vida de uno de ellos.
Las víctimas, dos adolescentes de 17 años y un joven de 20, se encontraban dentro del inmueble y, quizás, allí se sentían seguros. Al final de cuentas: ¿qué podía pasar?
No obstante, dos hombres llegaron en una motocicleta hasta la parte externa del inmueble, el parrillero descendió y sin mediar palabras abrió fuego contra los jóvenes. Las balas no pidieron permiso. Tras las detonaciones, todo fue silencio absoluto en el sector de la carrera 18A con calle 58.
El sicario nuevamente se subió a la moto que era conducida por su cómplice y juntos huyeron del lugar, sin dejar rastro alguno. Todo el hecho ocurrió en cuestión de segundos.
Pocos instantes después los vecinos de la zona salieron despedidos hacia la vivienda y encontraron allí a los tres jóvenes, con sus vestimentas llenas de sangre y tendidos sobre el piso. Dice la Policía en su reporte que en el inmueble vivía uno de los adolescentes, que fue el único que perdió la vida a causa del ataque. Los otros dos, al parecer, habían llegado a visitarlo.
Los dos lesionados fueron llevados a un centro asistencial, donde se recuperan de las lesiones que presentan. La Policía señaló que unidades de la Sijín trabajan en establecer móviles y atacantes.
Este hecho criminal ocurre apenas dos días después de que se presentara otra acción sicarial que dejó un menor de 17 años muerto, al igual que un hombre de 33 años en el Polideportivo de Los Cedros, en Soledad. En ese mismo episodio dos adolescentes resultaron heridos.
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