El Gobierno nacional volvió a defender la necesidad de transformar el sistema de salud colombiano hacia un modelo centrado en la prevención, la atención primaria y la presencia efectiva del Estado en los territorios más apartados del país, dejando atrás un esquema enfocado principalmente en la administración financiera de los recursos.
El presidente Gustavo Petro insistió en que uno de los principales objetivos de la reforma a la salud era reorganizar el sistema alrededor del cuidado preventivo de los ciudadanos, fortaleciendo la capacidad del Estado para conocer el estado real de salud de la población antes de que las enfermedades lleguen a etapas críticas.
La propuesta impulsada por el Gobierno buscaba consolidar equipos médicos territoriales y centros de atención primaria capaces de llegar directamente a las comunidades rurales, dispersas y de difícil acceso, donde históricamente las barreras geográficas y económicas han limitado el acceso oportuno a servicios médicos.
Según la visión planteada por el mandatario, el modelo actual terminó privilegiando durante años la intermediación financiera sobre el seguimiento preventivo y el acompañamiento permanente de los pacientes. Por eso, uno de los ejes centrales de la reforma consistía en transformar a las EPS en gestoras de salud, enfocadas en coordinar la atención y el cuidado de las personas, dejando atrás su papel como administradoras de recursos públicos.
El mandatario también ha sostenido que muchas EPS enfrentan graves dificultades f inancieras que ponen en duda la sostenibilidad del sistema actual. En ese contexto, el Gobierno considera que el país necesita avanzar hacia un modelo donde los recursos públicos se destinen prioritariamente a la prevención, el diagnóstico temprano y la atención integral de la población.
La apuesta del Gobierno planteaba fortalecer la atención primaria en salud como puerta de entrada al sistema, permitiendo que médicos, enfermeros y equipos interdisciplinarios desarrollaran presencia permanente en los territorios para identificar enfermedades crónicas, mejorar las jornadas de vacunación, realizar controles preventivos y reducir la congestión hospitalaria.
Dentro de ese enfoque territorial, el Ejecutivo ha insistido en que el sistema debe ser capaz de llegar a regiones apartadas donde hoy muchas comunidades solo logran acceder a servicios médicos cuando las enfermedades ya se encuentran avanzadas.
La propuesta buscaba precisamente acercar la salud a los ciudadanos y reducir las brechas históricas de acceso entre las grandes ciudades y las zonas rurales del país. En medio de la discusión nacional sobre el futuro del sistema sanitario, el Ministerio del Interior ha mantenido un papel de articulación política y diálogo institucional en el Congreso de la República frente a las reformas sociales impulsadas por el Gobierno nacional, incluida la reforma a la salud.
Aunque la iniciativa no logró avanzar en los términos inicialmente planteados, desde el Gobierno se mantiene la defensa de un modelo preventivo y territorial como una necesidad estructural del país, especialmente en un contexto donde persisten problemas de acceso, congestión hospitalaria y crisis financiera de varias entidades del sistema.
El debate sobre el futuro de la salud en Colombia continúa abierto, mientras distintos sectores políticos, médicos y académicos siguen discutiendo cuál debe ser el modelo más adecuado para garantizar atención oportuna, cobertura y sostenibilidad financiera para millones de ciudadanos.













