«El único que diría la verdad y me defendería es Diego», dijo Luque, que aprovechó su séptima intervención en este juicio para responder a las declaraciones en su contra en los últimos días por parte de distintos testigos.
El médico rechazó las acusaciones de la hija menor del ídolo argentino, Jana Maradona, quien en la audiencia del martes lo responsabilizó por la decisión de que su padre atravesara la recuperación de su última intervención en una vivienda en lugar de en una clínica de rehabilitación.
«La evidencia muestra que el señor Maradona estaba completamente lúcido (…). Él se quería ir a su casa», argumentó Luque.
Además, afirmó que él fue la persona que «más contacto tuvo con Maradona y la que más lo quiso ayudar», a pesar de que éste se negaba a practicarse estudios y ver otros especialistas, desautorizándolo con frecuencia.
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En otra instancia de su alocución, Luque apuntó contra el cardiólogo Óscar Franco, quien la semana pasada afirmó que el exfutbolista suspendió un medicamento para la hipertensión poco antes de su muerte y señaló que Luque desestimó su indicación de practicarle un estudio cardiológico específico.
«Los médicos llegan acá a declarar y están presionados por las partes y tienen temor. Yo me doy cuenta cuando tiene temor un médico. Si uno conoce un cardiólogo, le muestra los últimos estudios de Diego en un consultorio y dice que es normal. Acá están presionados», respondió Luque este jueves, y añadió: «Me acusan de todo, y me voy a defender porque tengo capacidad de análisis de la literatura científica».
Por otra parte, cuestionó los resultados de la autopsia, que indicaron que la muerte del astro se produjo a causa de un «edema agudo de pulmón en un paciente con una miocardiopatía crónica reagudizada por la insuficiencia cardíaca».
Luque aseguró que el paciente no presentaba un edema (acumulación de líquido) al momento de su fallecimiento y mencionó que es un diagnóstico que se ha utilizado para acusar al equipo médico de haber descuidado al exfutbolista.
«Si no hay edema no hay paciente que se dejó solo, que se abandonó, que se descuidó», subrayó.
Un primer juicio por la muerte de Maradona, que tuvo lugar el 25 de noviembre de 2020 en una vivienda en las afueras de Buenos Aires, fue anulado en mayo de 2025 por el mal accionar de una de las juezas.













