«Estos antecedentes no pueden reducirse a ‘problemas personales’ ni separarse por completo de la responsabilidad pública que implica representar a Colombia ante el mundo», explicó la representante de la institución.
Marín Ortiz expuso que en 2011 el país se unió para que Hernán Darío ‘El Bolillo’ Gómez saliera de la dirección técnica de la ‘tricolor’ después de agredir a una mujer.
Para la defensora, en ese momento el país entendió que «no podía convivir simbólicamente con la violencia contra las mujeres».
La defensora del Pueblo dijo que estar en la Selección Colombia convierte a los jugadores en referentes para niños, niñas y jóvenes.
«El mensaje que enviamos cuando relativizamos la violencia contra las mujeres por talento, popularidad o rendimiento deportivo es desolador; nos aleja del espíritu que construimos detrás del fútbol», agregó Iris Marín.
Recalcó que «no se trata» de negar el derecho a trabajar, competir o rehacer su vida, pero sí de «reconocer que portar los colores de Colombia es un privilegio que implica una responsabilidad ética adicional».
«La violencia contra las mujeres no es un asunto privado ni secundario. Es una realidad que atraviesa diariamente la vida de miles de mujeres en Colombia y durante años ha sido minimizada, justificada o silenciada, también en el mundo del fútbol».
La defensora concluyó su mensaje diciendo que «la camiseta de Colombia no puede ser un escudo contra la justicia».













