Callum McFarlane, el interino, ya le sacó un empate al City en enero cuando fue despedido Enzo Maresca, pero en una final la historia es distinta y Guardiola, tras perder las dos últimas de la Copa de Inglaterra, contra Manchester United y Crystal Palace, se resarció con una victoria sin brillo, pero suficiente.
Los dos equipos jugaron durante noventa minutos como si estuvieran esperando la prórroga. Solo el City rozó el gol en un par de ocasiones, en un tanto anulado a Haaland por fuera de juego claro de Matheus Nunes y en un remate del noruego que sacó bien Robert Sánchez.
El Chelsea poco o nada mostraba, condenado a las infructuosas carreras de Joao Pedro contra los centrales del City y un toque de magia de Cole Palmer, que está desaparecido este curso. No llegó ni una cosa ni la otra, pero lo que sí apareció por Wembley fue la calidad del City.
El Chelsea sigue pagando el precio de la ‘Champions‘ que ganó en 2021 contra el City en Oporto. No ha vuelto a ganar a los ‘Sky Blues’ en ninguna competición. Son catorce partidos consecutivos sin conocer la victoria.
Esta derrota además pone su futuro en una delicada situación. Ha perdido la opción de clasificarse para competir en Europa a través de la Copa de Inglaterra y le quedan dos partidos en Premier para tratar de asegurarlo por esa vía.
La distancia con el séptimo clasificado, que da acceso a la Liga Conferencia, es de cuatro puntos y tiene que recibir en casa al Tottenham Hotspur y visitar al Sunderland para cerrar la temporada.
Al City le resta una visita al Bournemouth y un último encuentro en casa contra el Aston Villa para tratar de conseguir el triplete. Depende de que el Arsenal falle.














