- La estrategia ‘Barranquilla Limpia y Linda’ ha permitido convertir antiguos focos de contaminación en jardines y zonas de encuentro, beneficiando a más de 100.000 personas en la ciudad.
La Alcaldía de Barranquilla, bajo el liderazgo del alcalde Alejandro Char, continúa avanzando en la recuperación de espacios públicos mediante la transformación de 73 basureros a cielo abierto en entornos sostenibles y amigables con la comunidad.
Esta iniciativa, desarrollada en Barranquilla, ha permitido intervenir más de 66.220 metros cuadrados, reducir 43.066 toneladas de CO₂ equivalentes al año y mejorar la calidad de vida de miles de ciudadanos.
Uno de los logros más recientes es la recuperación del punto crítico número 73, considerado el más grande intervenido hasta ahora, ubicado en el barrio Santa Ana. Este espacio, que durante años fue sinónimo de contaminación, hoy se ha convertido en un jardín urbano con zonas verdes, senderos y áreas de encuentro comunitario.
La intervención en este sector abarcó 2.144 metros cuadrados, incluyendo 600 metros de zona verde y 1.544 metros de zona dura, con una inversión cercana a $400 millones. Además, permitió la reducción de 454 toneladas de CO₂ anuales y benefició a más de 1.400 personas.
Las obras incluyeron limpieza integral, reconstrucción de andenes, siembra de plantas, pintura y jornadas de sensibilización ciudadana, promoviendo una cultura de cuidado ambiental y apropiación del espacio público.
Desde la Administración distrital destacan que este proceso no solo transforma el entorno físico, sino que también fortalece el tejido social. “Las comunidades se organizan, se apropian de los espacios y garantizan su sostenibilidad en el tiempo”, señalaron voceros del Distrito.
Durante el primer trimestre de 2026, la estrategia logró la recuperación de 7 nuevos puntos críticos, impactando a más de 10.000 personas y reduciendo 747 toneladas de CO₂ adicionales.
Sectores como La Concepción, San Francisco, El Prado, El Castillo y Santa María han sido intervenidos, convirtiendo antiguos botaderos en espacios funcionales, incluso con potencial turístico y cultural.
Con estos resultados, Barranquilla se consolida como una ciudad que apuesta por la sostenibilidad, la recuperación ambiental y el bienestar ciudadano, devolviéndole a la gente espacios dignos para el encuentro y la convivencia.














